Lo que necesita saber: Antidiabéticos

Respirar
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Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Respirar

Comer y beber
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  • Cuando se está en tratamiento con antidiabéticos, no se debe estar más de tres horas sin tomar hidratos de carbono, aunque sea en pequeñas cantidades (fruta, zumo, etc.). Si se tiene dificultad para planificar la dieta, se debe consultar a la enfermera. 
  • En función de cada tipo de antidiabético, se debe tomar la medicación antes o después de la comidas, según las recomendaciones.
  • Como algunos antidiabéticos pueden causar hipoglucemias, se debe llevar siempre hidratos de carbono simples o de absorción rápida (como azucarillos, zumo, etc.). 

 

  • No se debe modificar el tratamiento con antidiabéticos en caso de sufrir cuadros de trastornos gastrointestinales como vómitos o diarrea. Es importante realizar controles del nivel de glucosa en la sangre y consultar con el equipo de salud para establecer cuanto antes un tratamiento adecuado.

    Diabetes: problemas de salud relacionados
  • Durante el tratamiento con metformina (que pertenece al grupo de las biguanidas) es muy importante tomar abundantes líquidos para evitar efectos no deseados de la medicación. Si se producen vómitos o diarrea y no se pueden tomar suficientes líquidos, es necesario ponerse en contacto con la enfermera.

 
Se recomienda
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Comer y beber

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Moverse y mantener una postura corporal correcta
P@)

  • Si tiene cetonuria, no debe hacer ejercicio físico, ya que este signo indica un mal control de la diabetes. Es posible que sea necesario modificar las dosis de los antidiabéticos o añadir algún fármaco nuevo al tratamiento. Si se da este caso, se ha de consultar con el equipo de salud. 

    Diabetes: tratamiento
  • Es importante ajustar las dosis de medicación en función del ejercicio físico. Si se trata de un ejercicio físico ligero, bastará con aumentar los hidratos de carbono. Si, por el contrario, el ejercicio físico es intenso, será necesario disminuir las dosis de antidiabéticos. En caso de cambiar las pautas del ejercicio físico, se debe consultar con el equipo de salud.

    Consejos de salud: Actividad física y diabetes  

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Moverse y mantener una postura corporal correcta

Reposar y dormir
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  • En los días festivos, en vacaciones, etc., se suelen modificar los hábitos y los horarios de descanso y sueño, por lo que puede ser necesario hacer modificaciones en el tratamiento. Si se tiene dificultad para modificar el horario de comidas, ejercicio físico, descanso y medicación para estas ocasiones, se debe pedir la ayuda de la enfermera. 
  • Dependiendo del tipo y de la dosis de antidiabéticos que se tomen y de la ingesta que se haya hecho durante la cena, se pueden producir hipoglucemias por la noche mientras se duerme. Para evitarlo se puede tomar un alimento ligero antes de acostarse.

Consejos de salud: Alimentación en cada tipo de diabetes


Se recomienda
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Reposar y dormir

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Es importante: 

  • Vigilar los cambios en la cantidad de orina. La poliuria (excreción de orina por encima de 2,5 litros al día) es un signo de hiperglucemia (cantidad elevada de glucosa en la sangre) o de falta de control de la diabetes. Si esta situación se produce, es posible que sea necesario modificar las dosis de antidiabéticos o incluso añadir algún nuevo fármaco a su tratamiento. Se debe consultar con la enfermera. 
  • Informarse de si el tratamiento que se toma se debe interrumpir en caso de no poder comer a causa de un proceso gastrointestinal (vómitos y diarrea).

    Consejos de salud: Diabetes enfermedades intercurrentes

 

  • Aumentar el número de controles de glucemia en situaciones como una infección urinaria, ya que las infecciones suponen para el organismo un cambio importante y es posible que sea necesario modificar las dosis del tratamiento con antidiabéticos. Es importante aumentar el número de controles con el fin de modificar el tratamiento si es necesario. 
  • Realizar con cierta frecuencia controles de orina. La presencia de cuerpos cetónicos en la orina indica un mal control de la diabetes, lo que significa que se debe modificar el tratamiento. Si se detecta esto en los controles, se debe consultar con la enfermera.

Consejos de salud: Diabetes control de la situación de salud

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

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Evitar peligros y prevenir riesgos
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  • Se debe conocer qué son los antidiabéticos y utilizar el prospecto como documento de referencia para su correcta administración. 
  • Se debe conocer a qué grupo de antidiabéticos pertenece el tratamiento habitual.
  • Para poder controlar todos los factores relacionados que aseguren su correcta utilización.

 

  • Se deben controlar los efectos secundarios asociados al tipo de antidiabéticos que se estén tomando para evitar riesgos. 
  • Si en los controles periódicos que se realizan se detecta que a una hora determinada los niveles de glucemia están por encima o por debajo del nivel normal, se debe consultar con la enfermera por si es necesario ajustar el tratamiento o las horas en las que se toma la medicación.

    Diabetes: control de la situación de salud
  • Puesto que los antidiabéticos están contraindicados durante el embarazo, si se planea quedarse embarazada, es necesario ponerse en contacto con la enfermera.

    Consejos de salud: Diabetes y embarazo
  • Se debe aumentar el número de controles de glucemia en situaciones como una infección urinaria, ya que las infecciones suponen para el organismo un cambio importante y es posible que sea necesario modificar las dosis del tratamiento con antidiabéticos. Es importante aumentar el número de controles con el fin de modificar el tratamiento si es necesario de acuerdo con el cambio.


Si se conduce habitualmente:


En los viajes largos, se ha de ir acompañado, respetar los horarios de comida de acuerdo con la administración de la medicación y hacer pausas cada hora.

  • Si se viaja a países con temperaturas extremas, se debe mantener la medicación en los lugares adecuados, es decir, en lugares secos, sombreados y que estén alrededor de los 20 a 25 grados centígrados. 
  • Cuando se viaja se debe llevar siempre el historial, el material de autocontrol y la medicación.

Consejos de salud: Viajar

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Evitar peligros y prevenir riesgos

 

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Comunicarse e interactuar socialmente
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Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Comunicarse e interactuar socialmente

Trabajar y divertirse
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  • Es importante cumplir las horas de comida, de tratamiento y de autocontroles en el trabajo. 
  • Si se planea hacer un viaje a lugares que tienen una hora distinta a la del lugar donde se vive, se deben ajustar las comidas y los horarios de medicación. Si se hace un vuelo largo, se debe mantener el reloj a la hora del lugar de salida y tomar las comidas y la medicación de acuerdo con esa hora. Se deben reanudar las dosis normales al día siguiente a la hora del lugar de llegada.


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Trabajar y divertirse

Tópicos y conductas erróneas
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No hay diabetes “buenas” o “malas”. No es cierto que la “diabetes buena” se trate con pastillas y que la “mala” se trate con insulina. Cada persona necesita un tratamiento ajustado a su caso. 

El hecho de seguir un tratamiento farmacológico (pastillas o inyecciones) no elimina la necesidad de seguir una dieta y hacer ejercicio físico. A pesar de seguir un tratamiento farmacológico, se debe continuar cuidando la dieta y haciendo ejercicio físico. Las pastillas son una ayuda, pero es la persona que tiene diabetes quién tiene la última palabra sobre su control.

Descripción
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El diagnóstico médico de diabetes se establece cuando el organismo no produce insulina o no la produce en la cantidad necesaria. Se clasifica en diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 1 se caracteriza por una ausencia casi total de la producción de insulina desde edades tempranas (infancia o adolescencia). Su tratamiento farmacológico siempre consiste en la administración de insulina, por ello se llama insulinodependiente.

 

En la diabetes tipo 2, que es la forma más frecuente, el páncreas (glándula localizada detrás del estómago y por delante de la columna. Produce jugos que ayudan a descomponer los alimentos y hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre) no produce una cantidad suficiente de insulina o el organismo no responde bien a la insulina de la que dispone. Es más probable desarrollar este tipo de diabetes si algún miembro de la familia tiene o ha tenido diabetes, y también en el caso de tener exceso de peso o no hacer suficiente ejercicio físico.

Los antidiabéticos se prescriben a las personas con diabetes tipo 2 cuando la dieta y el ejercicio físico no logran controlar los valores de azúcar en la sangre. Si estos fármacos no son capaces de controlar el azúcar en la sangre de forma adecuada, se puede optar por inyecciones de insulina sola o bien por su combinación con los fármacos. Con frecuencia, la pérdida de peso da lugar a un mejor funcionamiento de la insulina en el organismo, lo cual hace que no se requiera de la ayuda de un tratamiento farmacológico.  

Sin embargo, a veces, estas medidas no consiguen reducir el nivel de glucosa para acercarlo a un nivel normal o bien sucede que, tras unos años de tener diabetes tipo 2, el organismo deja de producir suficiente insulina. Tanto en un caso como en el otro está indicado administrar un medicamento para tratar de normalizar el nivel de glucosa en la sangre. El primer paso del tratamiento farmacológico de la diabetes tipo 2 se realiza, en principio, con medicamentos por vía oral llamados antidiabéticos, por ello también se denomina diabetes no insulinodependiente.

Para el tratamiento de la diabetes existen dos tipos de medicamentos: los antidiabéticos, que se usan únicamente en el tratamiento de la diabetes tipo 2, y las inyecciones de insulina, que pueden usarse en el tratamiento de la diabetes tipo 1 y tipo 2.

Actualmente, los antidiabéticos se clasifican en siete grupos: sulfonilureas, meglitinidas, biguanidas, tiazolidinedionas, inhibidores de la α-glucosidasa, inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y análogos del GLP—1.

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Historia
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Los primeros antidiabéticos que se descubrieron fueron las sulfonilureas. El descubrimiento, como el de otros tantos fármacos, fue accidental. En 1942, Janbon y sus colaboradores, de la Clínica de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de Montpellier, estudiando una sulfamida (la RP-2254) para el tratamiento de la fiebre tifoidea, observaron crisis convulsivas en algunas de las personas tratadas, en particular en aquellas que se encontraban más desnutridas.

Un colega de Janbon, Auguste Loubatières, consideró que estas convulsiones eran similares a las que se producían en animales a los que se les administraban grandes cantidades de insulina. A partir de esta consideración estos investigadores dedujeron que las sulfonilureas tenían un efecto similar al de la insulina.

 

Esta hipótesis sobre los efectos hipoglucemiantes (disminución del nivel de glucosa en la sangre) de la RP-2254 rápidamente se comprobó en perros y ratas con diabetes inducida por fármacos, en los que la administración del producto reducía los niveles plasmáticos de glucosa. Las primeras pruebas en humanos mostraron que este fármaco era eficaz en personas mayores con niveles de glucosa elevados (diabetes tipo 2), mientras que en diabéticos jóvenes (diabetes tipo 1) no producían ningún efecto, lo cual indicaba que el medicamento hacía disminuir el nivel de glucosa en la sangre sólo en aquellas personas capaces de producir insulina en mayor o menor cantidad.

Estos y otros estudios condujeron a Loubatières a proponer que esta sulfonilurea estimulaba el páncreas a producir más insulina, lo cual hacía que fuese un buen tratamiento para la diabetes tipo 2.

La historia de las biguanidas se remonta a la Edad Media, cuando la Galena officinalis (rica en biguanida) fue utilizada en el sur y en el este de Europa como tratamiento para la diabetes. En la década de los sesenta las biguanidas comenzaron a sintetizarse en el laboratorio y a comercializarse de forma reglada.

El resto de antidiabéticos se ha descubierto y sintetizado en el laboratorio en las décadas siguientes.

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Nombres
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1. Sulfonilureas, 2. Meglitinidas, 3. Biguanidas, 4. Tiazolidinedionas, 5. Inhibidores de l'α-glucosidasa, 6. Inhibidores de la dipeptil peptidasa-4 (DPP-4), 7. Análogos del GLP-1.

 

 

1. Sulfonilureas

Las sulfonilureas estimulan el páncreas para que libere más insulina y se utilizan desde 1950. 

Sulfonilureas
Principio activo Nombre comercial 

Clorpropamida

Diabinese

Glibenclamida

Daonil
Euglucon
Norglicen
Glucolon

Gliclacida

Diamicron

Glipizida

Minodiab
Glibenese

Gliquidona

Glurenor

Glisentida/Glipentida

Staticum

Glimepirida

Amaryl
Roname

 

 

2. Meglitinidas 

Las meglitinidas son medicamentos que, al igual que las sulfonilureas, también estimulan el páncreas para la liberación de insulina

Meglitinidas
 Principio activoNombre comercial 

Repaglinida

Prandin

Nateglinida

Starlix

 

3. Biguanidas

Las biguanidas reducen el nivel de glucosa en la sangre ya que disminuyen la formación de glucosa del hígado. También ayudan a que la glucosa sea absorbida por el músculo, ya que lo hacen más sensible a la acción de la insulina. 
 


Biguanidas
Principio activo Nombre comercial 

Metformina

Dianben 850

  

4. Tiazolidinedionas

Las tiazolidinedionas ayudan a que la insulina funcione mejor. La insulina actúa en muchos órganos, fundamentalmente en el hígado, en los músculos y en la grasa.
  


Tiazolidinedionas
 Principio activoNombre comercial 

Pioglitazona

Actos
Glustin

Pioglitazona + metformina

Competact
Glubrava

Pioglitazona + glimepirida Tandemact

 

5. Inhibidores de l'α-glucosidasa

Este grupo de medicamentos bloquea la descomposición de los almidones, una de las principales fuentes de glucosa, en el intestino. También reducen la absorción de ciertos azúcares, como el de mesa.
  


Inhibidores de la α-glucosidasa
Principio activo  Nombre comercial

Acarbosa

Glucobay
Glumida

Miglitol

Diastabol
Plumarol

 

6. Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4)

Los inhibidores del DPP-4 aumentan los niveles de hormonas incretinas liberadas por el intestino en respuesta a las comidas. Aumentan la secreción de insulina postprandial y reducen la secreción de glucagón.

Inhibidors del DPP-4
Principio activoNombre comercial
Linagliptina Trajenta
Sitagliptina Januvia, Xelevia, Tesavel, Ristaben
Sitagliptina + metformina Efficib, Janumet, Velmetia, Ristfor
Vildagliptina Galvus, Jalra, Xiliarx
Vildagliptina + metformina Eucreas, Icandra, Zomarist
Saxagliptina Onglyza

 

 

 

 7. Análogos del GLP-1

Los antidiabéticos análogos del GLP-1 actúan como las incretinas, ya que aumentan la insulina liberada en respuesta a la ingesta. Suprimen la secreción de glucagón y enlentecen el vaciado gástrico.

Análogos de los GLP-1
Principio activoNombre comercial
Exenatida Byetta
Liraglutida Victoza
 

 

Actualmente, los antidiabéticos se clasifican en siete grupos: 

sulfonilureas, meglitinidas, biguanidas, tiazolidinedionas, inhibidores de la α-glucosidasa, inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y análogos del GLP—1.

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El prospecto
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El prospecto es el documento dirigido al consumidor en el que se recogen los datos más importantes del fármaco. Debe de estar elaborado de tal manera que la persona que va a consumir el medicamento sea capaz de comprender la información que contiene.

Consejos de salud: Medicamentos - el prospecto

Clasificación
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Existen diferentes grupos de fármacos utilizados para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2, ya que no todos actúan de la misma forma en el organismo para reducir los niveles de azúcar en la sangre.

Por ello, dependiendo de su actividad en el organismo, los antidiabéticos se pueden clasificar en siete grandes grupos: 

1. Sulfonilureas, 2. Meglitinidas, 3. Biguanidas, 4.Tiazolidinedionas, 5. Inhibidores de la α-glucosidasa, 6. Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y 7. Análogos del GLP—1.

 

1.Sulfonilureas

Se administran una o dos veces al día antes de las comidas. Aunque todas producen efectos similares sobre la glucemia, difieren en los efectos secundarios, en la frecuencia de administración y en las interacciones con otros medicamentos. Se recomienda no consumirlas simultáneamente con el alcohol.

Su función consiste en estimular el páncreas para que produzca más insulina.

Este tipo de fármaco se suele utilizar en personas no obesas.

Si se administran 15 o 30 minutos antes de las comidas, se favorece su absorción.

Las sulfonilureas tienen el riesgo de producir hipoglucemias.

Efectos secundarios

 

2.Meglitinidas

Su acción principal es ayudar al páncreas a producir más insulina.

Su acción es de inicio rápido y de duración corta.

Producen menos episodios de hipoglucemia que las sulfonilureas, aunque su eficacia sobre el control de la cantidad de glucosa en la sangre es similar a la de éstas. 

Efectos secundarios

 

3.Biguanidas

Ayudan a que la insulina actúe sobre las células del hígado y del músculo. Como el resto de antidiabéticos, su objetivo es reducir los niveles de glucosa en la sangre.

Disminuyen la cantidad de azúcar que el hígado produce y libera a la sangre.

Pueden ocasionar perdida de peso. Tienen menor riesgo de hipoglucemia que las sulfonilureas.

Las biguanidas se consideran el antidiabético de primera elección en el paciente con diabetes de tipo II, tanto para las personas con obesidad como para las que no.

Efectos secundarios

 

4.Tiazolidinedionas

Favorecen la actividad de la insulina sobre todo en el hígado y en el tejido graso. Se administran una o dos veces al día en las comidas. Puesto que actúan principalmente en el hígado, se pueden producir alteraciones en él, por lo que es necesario realizar controles analíticos periódicos.

Al igual que las biguanidas, no tienen apenas riesgo de hipoglucemia.

Su efecto comienza a notarse a las cuatro semanas de iniciarse el tratamiento.

También reducen la presión sanguínea. 

Efectos secundarios

 

5.Inhibidores de la α-glucosidasa

Este grupo de medicamentos bloquea la descomposición de los almidones, una de las principales fuentes de glucosa, en el intestino. También reducen la absorción de ciertos azúcares, como el de mesa, con lo cual se reduce el aumento de la glucemia que tiene lugar después de las comidas. Deben administrarse junto con el primer bocado de una comida.

Disminuyen la absorción intestinal de los hidratos de carbono consumidos en la dieta.

Este efecto se ha observado tanto en personas con diabetes tipo 1 como en personas con diabetes tipo 2.

Estos fármacos no tienen efectos asociados a hipoglucemias ni a aumento de peso.

Como efectos secundarios, pueden presentar diarrea y flatulencia. 

Efectos secundarios

 

6.Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (Inhibidores de la DPP-4)

Los inhibidores de la dipeptil peptidasa-4 aumentan los niveles de hormonas incretinas activas (GLP-1 y GIP) liberadas por el intestino en respuesta a las comidas, a través de la inhibición de la enzima que las degrada (DPP-4). Aumentan la secreción de insulina postprandial y reducen la secreción de glucagón. No producen aumento de peso ni tienen un efecto asociado a hipoglucemias.

Los efectos adversos más frecuentes son gastrointestinales (náuseas, dolor abdominal y diarrea) y respiratorios (bronquitis, rinofaringitis y sinusitis).

Se desconocen sus efectos a largo plazo. 

Efectos secundarios

 

7.Análogos del GLP-1

Los antidiabéticos análogos del GLP-1 actúan como las incretinas (un tipo de hormonas producidas en el intestino). Aumentan la insulina que se libera en respuesta a la ingesta de glucosa dependiente de insulina y suprimen la secreción de glucagón.

Enlentecen el vaciado gástrico porque reducen la velocidad con la que la glucosa postingesta aparece en la circulación.

Este tipo de fármaco disminuye el peso. Están indicados para el tratamiento de la diabetes mellitus de tipo 2 en combinación con metformina y/o sulfonilureas, en los pacientes con IMC > 30 que no consiguen un control de la glucemia adecuado con las dosis máximas de estos antidiabéticos. Necesita visado de inspección. Tienen menos riesgo de hipoglucemia que las sulfonilureas.

Se han de administrar de forma inyectada por vía subcutánea una vez al día (liraglutida), independientemente de la comida, o dos veces al día, 60 minutos antes de las comidas (exenatida).

Los efectos adversos más frecuentes son los gastrointestinales (náuseas, vómitos y pancreatitis). Se desconocen sus efectos a largo plazo.

Efectos secundarios

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Se utilizan para
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Cuando una persona desarrolla diabetes es debido a que el páncreas (glándula localizada detrás del estómago y por delante de la columna) produce jugos que ayudan a descomponer los alimentos y hormonas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre) no segrega insulina (diabetes tipo 1), porque la segrega de forma insuficiente o porque la insulina no es lo suficientemente eficaz para controlar los niveles de glucosa en la sangre (diabetes tipo 2). 

Consejos de salud: Diabetes


Actualmente, los antidiabéticos se clasifican en siete grupos: 

sulfonilureas, meglitinidas, biguanidastiazolidinedionasinhibidores de la α-glucosidasainhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y análogos del GLP-1.

 

Los antidiabéticos actúan fundamentalmente sobre las células del páncreas, del hígado, de los músculos y del tejido graso, ya que son también las células en las que actúa la insulina de forma más importante.

El páncreas es el órgano responsable de fabricar y liberar insulina. En la diabetes tipo 1 esta función se ha perdido casi completamente y por este motivo es necesario administrar insulina. En la diabetes tipo 2, el páncreas es capaz de fabricar insulina pero en cantidades pequeñas.

El hígado es un gran almacén de glucosa del organismo. Es el encargado de liberar glucosa en la sangre cuando el nivel de ésta disminuye (como, por ejemplo, tras varias horas de ayuno) o cuando el cuerpo se enfrenta a una situación de necesidad de “combustible” (como, por ejemplo, cuando se hace ejercicio, en situaciones de estrés, etc.).

Los antidiabéticos actúan sobre el páncreas, el hígado, el músculo o el tejido graso para controlar los niveles de glucosa en la sangre. El tratamiento con antidiabéticos orales es más eficaz en las primeras fases de la diabetes, cuando el páncreas todavía responde a la orden de liberar más insulina, y el hígado, el músculo y el tejido graso son aún sensibles al efecto de esta hormona. A medida que pasa el tiempo, el efecto de las pastillas empieza a disminuir, ya que el páncreas se va “agotando” (deja de formar insulina) y el músculo y el tejido graso se hacen resistentes a la acción de la insulina.

No todas las personas responden a los mismos tratamientos ni la misma persona responde igual al tratamiento durante toda su vida. Algunas personas son capaces de controlar la diabetes con una sola pastilla; otras personas necesitan dos o más tratamientos, y otras requieren comenzar a tratarse con insulina, cambiar el tipo de medicamento o añadir algún otro porque las pastillas no producen el efecto deseado. Pasados algunos años desde el inicio del tratamiento con antidiabéticos orales, lo habitual es que sea necesario comenzar a aportar insulina.

 

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Cómo actúan en el organismo
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Actualmente, los antidiabéticos se clasifican en siete grupos: 

sulfonilureas, meglitinidas, biguanidastiazolidinedionasinhibidores de la α-glucosidasainhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y análogos del GLP-1.
 
Sulfonilureas

Estimulan el páncreas para que libere más insulina

 

Meglitinidas

También estimulan el páncreas para que libere insulina. 

 

 

Biguanidas 

Reducen el nivel de glucemia debido a que disminuyen la formación de glucosa del hígado. Y ayudan a que la glucosa sea absorbida por el músculo, pues lo hacen más sensible a la acción de la insulina. 


Tiazolidinedionas

Ayudan a que la insulina funcione mejor en el músculo y la grasa, y además reducen la formación de glucosa en el hígado.


Inhibidores de la l’α-glucosidasa

Bloquean la descomposición de los almidones, una de las principales fuentes de glucosa, en el intestino. Y reducen la absorción de ciertos azúcares, como el de mesa, con lo cual se reduce el aumento de glucemia después de las comidas.

 

Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4

Aumentan los niveles de hormonas incretinas (GLP-1 y GIP), que provocan un aumento de la secreción de insulina postprandial y reducen la secreción de glucagón.

 

Análogos del GLP-1

Aumentan la secreción de insulina y disminuyen la secreción de glucagón.

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Cómo tomarlos
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Los antidiabéticos se administran por vía oral o inyectable, según el tipo de antidiabético.

Es importante conocer cuándo deben tomarse (antes o después de la comida) ya que su eficacia también depende de este factor.

Actualmente, los antidiabéticos se clasifican en siete grupos: sulfonilureas, meglitinidas, biguanidastiazolidinedionasinhibidores de la α-glucosidasainhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y análogos del GLP-1.

Efectos secundarios
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La mayor parte de los efectos secundarios de los antidiabéticos aparecen al iniciarse el tratamiento y, generalmente, son leves.  

1. Sulfonilureas, 2. Meglitinidas, 3. Biguanidas, 4. Tiazolidinedionas, 5. Inhibidores de la α-glucosidasa, 6. Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 y 7. Análogos del GLP-1.

 

 

1. Sulfonilureas 

  • Disminución brusca del nivel de azúcar sanguíneo (hipoglucemia). 
  • Trastornos gastrointestinales. 
  • Erupciones cutáneas. 
  • Aumento de peso.

 

 

2. Meglitinidas  

  • Descenso brusco de azúcar en la sangre (hipoglucemia). 
  • Aumento de peso.

3. Biguanidas  

  • Náuseas, diarrea y otros síntomas estomacales, sobre todo al iniciar el tratamiento, que usualmente son leves y desaparecen al cabo de poco tiempo. 
  • Sabor de boca metálico. 
  • Durante el tratamiento con metformina es muy importante tomar abundantes líquidos. Las biguanidas tienen un efecto adverso, muy poco frecuente pero grave, llamado acidosis. La probabilidad de sufrir una acidosis aumenta si no se ingieren líquidos. Esta probabilidad también aumenta si se ingieren bebidas alcohólicas, por lo que su consumo está contraindicado.

 

4. Tiazolidinedionas  

  • Aumento de peso. 
  • Hinchazón de las piernas o de los tobillos (edema). 
  • Anemia. La anemia hace que la sangre transporte menos oxígeno que lo normal, lo que provoca que se sienta cansancio. 
  • Los medicamentos de este grupo pueden restar eficacia a las píldoras anticonceptivas, por lo que, en este caso, puede aumentar la posibilidad de embarazo. 
  • En raras ocasiones estos fármacos pueden afectar al hígado, pero en tal caso es muy probable que aparezcan náuseas, vómitos, dolor abdominal, pérdida del apetito, cansancio, coloración amarilla de la piel y de la esclerótica (parte blanca de los ojos) u oscurecimiento de la orina.

 

5. Inhibidores de la α-glucosidasa 

  • Problemas estomacales (aumento de la formación de gases y diarrea), que generalmente desaparecen después de la toma del medicamento durante un tiempo.

 

6. Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4

  • Problemas gastrointestinales, como náuseas, dolor abdominal y diarrea.
  • Infecciones respiratorias, como bronquitis, rinofaringitis y sinusitis.
  • En algunas ocasiones, se han descrito casos de pancreatitis aguda.
  • Se desconocen sus efectos a largo plazo.

 

7. Análogos del GLP-1

  • Problemas gastrointestinales, como náuseas o vómitos.
  • Descenso del azúcar en la sangre (hipoglucemia).
  • En algunas ocasiones, se han descrito casos de pancreatitits aguda.
  • Se desconocen sus efectos a largo plazo.

 

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Cómo utilizarlos correctamente
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1. Precauciones y pautas de actuación, 2. Cómo y cuándo finaliza el tratamiento.

 

1. Precauciones y pautas de actuación

Actualmente, los antidiabéticos se clasifican en siete grupos: sulfonilureas, meglitinidas, biguanidastiazolidinedionasinhibidores de la α-glucosidasainhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y análogos del GLP-1.

 

Sulfonilureas

Depende del tipo de sulfonilureas que sean, se han de tomar una o dos veces al día.

Se deben seguir las indicaciones del médico, aunque lo más frecuente es tomarlas antes del desayuno, cuando se trata de una sola dosis, y se deben tomar antes del desayuno y antes de la cena, en caso de dos dosis.

Es aconsejable tomarlas todos los días a la misma hora.

 

Meglitinidas

Se deben tomar desde 30 minutos antes de la comida hasta justo antes de ésta.

El efecto máximo de las meglitinidas se produce una hora después de tomarlas y desaparece al cabo de tres o cuatro horas.

Las meglitinidas estimulan el páncreas para que libere insulina. Este efecto se debe alcanzar sólo cuando se haya comido, ya que si esta medicación se toma en ayunas se puede producir una hipoglucemia. En caso de saltarse una comida, no debe tomarse la dosis de meglitinida.


Biguanidas

Se toman dos o tres veces al día.

La metformina se toma con las comidas para disminuir las manifestaciones adversas y, en la mayoría de los casos, una vez al día. La metformina de larga duración se debe tomar con la cena.


Tiazolidinedionas

La pioglitazona se toma generalmente una vez al día y todos los días a la misma hora.

Inhibidores de la α-glucosidasa

Se toman tres veces al día, con cada comida y con el primer bocado de alimento.

 

Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4

Se toman una o dos veces al día, independientemente, sin relación con la comida.

 

Análogos de los GLP-1

La exenatida se administra dos veces al día, de forma inyectada subcutánea, una hora antes del desayuno y de la cena.

La liraglutida se administra una vez al día, de forma inyectada subcutánea, sin relación con la comida.

 

2. Cómo y cuando finaliza el tratamiento

Cuando la diabetes tiene una evolución de más de diez años o si ya se administran más de 20 unidades de insulina, la probabilidad de que el tratamiento antidiabético sea efectivo es baja. También puede ocurrir que los antidiabéticos dejen de ser eficaces después de algunos meses o años. Esto se produce por causas desconocidas y no significa que la diabetes haya empeorado. Cuando esto ocurre, el tratamiento combinado de antidiabéticos e inyecciones de insulina puede ser útil.

Aun cuando los antidiabéticos para la diabetes lleven el nivel de glucosa en la sangre hasta valores casi normales, ante ciertas situaciones, como por ejemplo una infección grave o una intervención quirúrgica, es muy probable que sea necesario administrar insulina, la mayoría de las veces de forma temporal. Esto se debe a que en situaciones de estrés, el organismo modifica sus necesidades energéticas y produce un cambio en el metabolismo. Este cambio suele hacer que los antidiabéticos no sean capaces por sí solas de controlar la glucemia y que se tenga que utilizar la insulina. Tras la situación estresante, lo habitual es que no sea necesario continuar con la insulina y que se pueda retomar el tratamiento únicamente con los antidiabéticos. 

Tipos de Diabetes

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Antidiabéticos en las etapas del ciclo vital
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1. Infancia, 2. Vejez

 

1. Antidiabéticos en la infancia

Diabetes infantil

Aunque habitualmente la edad infantil se ha relacionado con la diabetes tipo 1, que requiere tratamiento farmacológico con insulina, actualmente, debido al aumento de la obesidad infantil (malos hábitos alimentarios, sedentarismo, etc.), se empiezan a ver cada vez más casos de diabetes tipo 2 en los niños.

La diabetes tipo 2 suele estar relacionada con problemas de sobrepeso, que se derivan de una dieta inadecuada para las necesidades de la persona.

El exceso de nutrientes se acumula en forma de grasa. En algunos casos el organismo no es capaz de responder adecuadamente a esta situación y la insulina, que es la hormona que regula las reservas energéticas en el cuerpo, comienza a funcionar de forma deficiente. El efecto más evidente de esta situación es la hiperglucemia (exceso de glucosa en la sangre), que a su vez provoca polidipsia (intensa sensación de sed y necesidad de beber una gran cantidad de agua), polifagia (intensa sensación de hambre) y poliuria (eliminación de un gran volumen de orina). Estos son los signos que pueden hacer pensar que una persona esté desarrollando una diabetes.

Hasta hace pocos años la diabetes tipo 2 se presentaba solamente en las personas adultas, pero esta situación está cambiando debido a que cada vez hay más niños que padecen sobrepeso. Los niños mayores de 10 años son más propensos a contraer diabetes tipo 2 que los menores de 10 años.

El primer paso para abordar la diabetes tipo 2, tanto en niños como en adultos, es la dieta y el ejercicio físico. La mayor parte de personas con diabetes tipo 2 que llevan una dieta saludable, que se mantienen activos y que logran un peso adecuado pueden conseguir que los niveles de azúcar en la sangre vuelvan a los parámetros normales. Si no se consigue controlar la enfermedad por estos medios, se puede recurrir a los tratamientos farmacológicos.

Consejos de salud: Alimentación y Diabetes en la infancia y adolescencia
Consejos de salud: Actividad física y diabetes
Consejos de salud: Infancia

 

2. Antidiabeticos en la vejez

Diabetes en la persona mayor

El tratamiento con antidiabéticos debe iniciarse cuando con la dieta y el ejercicio físico no se ha conseguido un control adecuado tras un periodo razonable (de 4 a 6 semanas). En la persona mayor, a diferencia del adulto, las funciones hepáticas y renales están alteradas con mayor frecuencia debido al envejecimiento, por lo que se considera que algunos de los tratamientos con antidiabéticos poseen más riesgo de provocar efectos adversos y, por lo tanto, no se contraindican pero se recomiendan en menor grado. 

La única biguanida recomendada para las personas mayores es la metformina. No producen hipoglucemia. El candidato ideal es la persona con diabetes que no consigue controlarla con una dieta y ejercicio físico. Estos fármacos no se suelen utilizar si existen alteraciones en el funcionamiento de los riñones, el corazón o el hígado. Tampoco se deben utilizar si la persona bebe alcohol en cantidades excesivas o con demasiada frecuencia. 

La acarbosa puede ser útil en los casos en los que la persona con diabetes tipo 2 tiene hiperglucemias (aumentos bruscos de la cantidad de glucosa en la sangre) frecuentes después de las comidas. Este tratamiento no produce hipoglucemia, por lo que su uso es seguro. 

Las sulfonilureas que se suelen proponer como tratamiento de la diabetes tipo 2 en la persona mayor son la glipicida, la gliquidona, la tolbutamida y la glicacida. Si el hígado no tiene un funcionamiento adecuado, se suele utilizar la glipicida o la tolbutamida. Cuando el riñón muestra alguna alteración en su funcionamiento, se usa la gliquidona. En todos los casos se aconseja comenzar con dosis bajas e ir incrementándolas progresivamente en función de los controles de glucemia. 

Consejos de salud: Vejez

 

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Consideraciones ante las diferentes situaciones de vida
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Diabetes gestacional

Generalmente, la diabetes gestacional se diagnostica de la semanas 24 a la 28 del embarazo. Las metas del tratamiento son mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro de los límites normales durante el embarazo y asegurar el bienestar del feto y de la madre.

Habitualmente se intenta controlar con dieta, suministrando las calorías y los nutrientes adecuados y necesarios para el embarazo. Si la dieta no logra mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro del nivel recomendado, se debe iniciar una terapia con insulina. Tras el parto, normalmente no es necesario continuar con el tratamiento con insulina. Es frecuente que la diabetes reaparezca en los siguientes embarazos.

El tratamiento con antidiabéticos está contraindicado, ya que no se dispone de los datos necesarios para considerarlo seguro para el feto.

Consejos de salud: Embarazo - Diabetes gestacional
Consejos de salud: Insulina

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Última modificación: 07/09/15 14:06h