La persona

Autor/a
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    Definición
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    Al pensar en la persona tomamos en consideración dos ideas, que sustentan la definición que aquí proponemos. 

    La primera de ellas es nuestra consideración de la persona como algo más que un cuerpo visible, la vemos como un todo inseparable e irreducible a sus partes. La segunda idea es que cada uno de nosotros/as es persona y cuenta con su propia concepción al respecto. Con esto queremos resaltar que la idea de persona, como otros conceptos centrales, deriva de una serie de fundamentos filosóficos, de formas particulares de concebir la realidad. 
     
    Para nosotras/os, una persona es un ser

    • Vivo, esto es, un objeto físico independiente, separable de otro y distinguible, con propiedades biológicas que conforman un sistema abierto, único e irrepetible en permanente transformación y unido inseparablemente al medio, con el cual mantiene un proceso continuo y simultaneo de interacción recíproca, cuyo resultado se manifiesta en forma de conducta; que se crea, crece, se desarrolla y constituye a sí mismo, en forma característica y necesariamente, en el seno de relaciones establecidas dentro de un grupo de su misma especie, a lo largo de un ciclo vital, y que así expresa sus potenciales inherentes y reflejan el ambiente habitado; que, aunque permanece en cambio continuo, mantiene en todo momento su constancia y unidad (de igual modo que un club de fútbol permanece siendo el mismo a pesar de los cambios en los directivos y los jugadores que forman el equipo en un momento concreto del tiempo), y que es, a la vez, resistente y flexible, simultáneamente orientado en la continuidad y en el cambio.
    • Poseedor de un conjunto de propiedades biológicas y psicológicas innatas que le capacitan para percibir información, buscarla, codificarla, registrarla, almacenarla y recuperarla; para pensar, imaginar, discriminar, simbolizar, reflexionar, comunicar, aprender, sentir; que le conducen a crear su realidad, necesitar a otros, crear símbolos y lenguajes típicamente humanos. Esto le permite, entre otros, llegar a: ser consciente de sí mismo, tener conciencia de su ”yo”, es decir, sentirse involucrado y comprometido con el hecho de ser un ser consciente, saberse sujeto y objeto, y de representarse a otros como tales, adueñarse de su propia existencia, expresarse, relacionarse; representarse la realidad, e incluso, compartir la de sus semejantes, trascender a su subjetividad y llegar a ser consciente del mundo de los otros; buscar y dotar de sentido a su existencia; reconocer sus posibilidades y, en consecuencia, saberse capaz de completar a otro y ser, a la vez, incompleto, falto, necesitado, vulnerable; sentir aflicción y compasión; modificar intencionadamente el curso de los acontecimientos, innovar o repetir lo que le resulta beneficioso, reconocer y satisfacer sus necesidades; interiorizar normas morales y mostrar conductas morales en la dirección marcada por la cultura en que se socializa y aquella en la cual se vive; coexistir con sus semejantes y con otros seres vivos, competir, compartir y cooperar; elegir, imaginar y proyectar su vida, etc.
    • De complejidad y organización crecientes. Va ganando complejidad y organización a medida que avanza en su proceso de vida. En este camino experimenta procesos de transformación más o menos críticos. Algunos de ellos, como es el caso de las transiciones, son especialmente significativos.
    • Que escapa a la posibilidad de ser conocido y comprendido por completo, debido, entre otros, a su complejidad inherente, a su transformación continua, a su cada vez mayor grado de diferenciación a medida que avanza en su proceso de vida, a la imposibilidad de conocerse a uno mismo por entero y ser capaz de comunicarlo, y también a la imposibilidad de comprender por fuera de la propia experiencia de quien se esfuerza en ello.

    Sin menoscabo de lo anterior y de forma más particular, se entiende que hombres y mujeres, de cualquier edad o condición, son seres de naturaleza biológica, psicológica, social y espiritual, cuya expresión e interacción los conforma en cada caso particular como un ser multidimensional integrado, único y singular de necesidades características, capaz de actuar deliberadamente para alcanzar las metas que por sí mismo define, asumir la responsabilidad de su propia vida y bienestar, y relacionarse consigo mismo y con su ambiente en la dirección elegida voluntariamente.

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    Última modificación: 19/01/13 12:28h