Lo que necesita saber: Alimentación y cáncer

Respirar
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Cualquier problema respiratorio dificultará en grado variable la ingestión de alimentos, ya que esta situación provoca cansancio y sensación de falta de energía.

 

En este sentido se aconseja

  • Comer poco 5-6 veces al día. 
  • Comer poco a poco, masticando y ensalivando bien los alimentos. 
  • Comer alimentos con texturas suaves que no sean difíciles de masticar. 
  • No comer con prisas y tomarse el tiempo necesario. 
  • Hacer una buena hidratación de las mucosas con agua, infusiones, caldos, zumos...


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Respirar

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Comer y beber
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Seguir una dieta saludable ayuda a aportar todos los nutrientes necesarios para un buen funcionamiento del organismo, incluido el sistema inmunitario, lo que es imprescindible para prevenir el cáncer. Cuando la enfermedad ya se ha diagnosticado hay que adoptar medidas específicas.

 

En este sentido se aconseja

  • Aplicar las recomendaciones básicas en la prevención del cáncer. 
  • Aplicar las recomendaciones nutricionales adaptadas a cada fase del proceso oncológico.
  • Aplicar las medidas dietéticas en función de los problemas de salud derivados de los tratamientos de la enfermedad.
  • Aprender a confeccionar un menú  adaptado a las necesidades nutricionales de cada persona en función de la fase del proceso oncológico en el que se encuentre.
  • Tener en cuenta las diferentes situaciones de vida que, además del cáncer, puede estar viviendo cada persona y adaptar en este sentido la alimentación.

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Comer y beber

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Moverse y mantener una postura corporal correcta
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Para evitar y disminuir el cansancio durante el tratamiento oncológico hay que reforzar la musculatura, es decir, conseguir no perder masa muscular.

En este sentido se aconseja:

 

  • Seguir una dieta correcta de alimentos ricos en proteínas (carne, pescado y huevos) y adaptada a cada fase del proceso oncológico
  • Hacer ejercicio moderado para fortalecer la musculatura, como por ejemplo caminar. 
  • Es importante ir bebiendo líquido durante la actividad física. 
  • Tomar alimentos energéticos (pan, cereales, galletas y frutos secos) antes de iniciar el ejercicio. 
     
    Consejos de salut: Actividad física

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Moverse y mantener una postura corporal correcta

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Reposar y dormir
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Es muy importante descansar y dormir bien, ya que hará que estemos menos cansados. La dieta está muy relacionada con el sueño, ya que la síntesis de algunos neurotransmisores (sustancias que actúan a modo de mensajeros químicos entre neuronas, y hormonas relacionadas con el ciclo del sueño) depende en parte de nutrientes específicos de los alimentos.

 

En este sentido se aconseja

  • Comer poco por la noche, ya que el proceso de digestión dificulta conciliar el sueño. Las cenas abundantes y ricas en proteínas (carnes, huevos o pescados) y en grasas (embutidos, quesos, salsas y frituras, entre otras) causan una mayor secreción de ácido clorhídrico, lo que produce acidez de estómago, que será mayor si la cena se acompaña de alcohol y café. La digestión se hace lenta y es más difícil conciliar el sueño. 

    Consejos de salud: Alimentación saludable/ distribución de las comidas
     
  • Evitar los alimentos especiados, ya que los principios activos que contienen las especias aumentan la temperatura corporal, por lo que cuesta más dormir. 
  • Evitar sustancias excitantes como la cafeína del café, la teína y la teofilina del té, la teobromina del chocolate, y el ginseng –ya sea añadido a ciertas bebidas o como complemento dietético–, ya que generan sensación de euforia más o menos intensa, y su consumo continuado o excesivo provoca desgaste nervioso y dificultad para dormir. 
  • Evitar o reducir las bebidas alcohólicas, ya que son un tóxico que deteriora el sistema nervioso. 
  • Hay alimentos que por su particular composición nutritiva y según la cantidad ingerida afectan al sistema nervioso y tienen una acción directa sobre el sueño. Los que favorecen la liberación de reguladores relacionados con la sensación de relajación –melatonina y serotonina– inducen al sueño.
    • Alimentos como la leche, los plátanos, la carne o el pescado son ricos en triptófano, aminoácido esencial (componente básico de las proteínas) necesario para la formación de melatonina y serotonina (sustancias que inducen al sueño).
    • Los carbohidratos (pan, arroz, pasta y patatas) estimulan la secreción de insulina, hormona que aumenta la disposición del triptófano para formar serotonina (sustancia que induce al sueño).
    • Hay que reducir el consumo de azúcares y dulces, ya que utilizan la vitamina B1 (presente en los frutos secos, los cereales integrales y las leguminosas, así como la levadura de cerveza y el germen de trigo) para su metabolismo. Esta vitamina, junto con la B6 (presente en los plátanos, aguacates, cereales integrales y vegetales en general), tiene un papel relevante en el buen funcionamiento del sistema nervioso en su conjunto, y la B6, además, se precisa para la biosíntesis de serotonina (sustancia que induce al sueño).
    • Es necesario asegurar el aporte dietético de calcio (lácteos, frutos secos, sardinas en aceite...) y magnesio (frutos secos y legumbres), ya que ambos minerales permiten las conexiones nerviosas, lo que favorece que se duerma mejor y se descanse más.

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Reposar y dormir

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Eliminar
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Durante el tratamiento pueden aparecer ciertos trastornos que afectan la eliminación y que requieren seguir pautas concretas en la alimentación.

Además, el hecho de eliminar los residuos tóxicos que provoca el tratamiento oncológico de nuestro organismo nos hará sentir mejor.

En este sentido se aconseja:

 

  • Beber bastante líquido (de 1,5 a 2 litros de agua diarios). 
  • Aumentar la ingestión de fibras (hay que escoger las verduras que tienen más fibra, como las espinacas o las acelgas) durante el tratamiento, y de legumbres en la fase B, de manera que se evite el estreñimiento y se favorezca una correcta deposición. 
  • Aportar bacterias lácticas a través de leches fermentadas como los yogures. 
  • Hacer una actividad física regular para favorecer el movimiento de los intestinos y facilitar la evacuación.


Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

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Evitar peligros y prevenir riesgos
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Algunos alimentos o suplementos no deben mezclarse con ciertos medicamentos.

Las personas con cáncer pueden tomar diferentes medicamentos durante su tratamiento y hay que tener en cuenta que la combinación de ciertos alimentos o suplementos con determinados medicamentos puede reducir o cambiar la eficacia del tratamiento contra el cáncer o producir peligrosos efectos secundarios. La siguiente tabla da información sobre algunas de las interacciones entre medicamentos y nutrientes que pueden ocurrir con ciertos fármacos para el tratamiento del cáncer: 

 

Interacciones de medicamentos contra el cáncer y alimentos
Nombre comercial Nombre genérico  Interacciones con los alimentos 
Targretin     bexaroteno El zumo de pomelo puede aumentar los efectos del medicamento
Folex metotrexato El alcohol puede producir daño hepático
Reumatrex
Mitracina plicamicina Suplementos con contenido de calcio y vitamina D pueden disminuir el efecto del medicamento
Matulano procarbazina El alcohol puede provocar una reacción que incluye enrojecimiento de la piel, dificultad respiratoria, náuseas y presión arterial baja. La cafeína puede elevar la presión arterial
Temodar temozolomida Los alimentos pueden disminuir o reducir el efecto del medicamento

Fuente: Institutos nacionales de la salud.www.cancer.gov/espanol

De igual modo hay hierbas de consumo habitual que no son seguras si se mezclan con ciertos medicamentos o alimentos, ya que pueden reducir o cambiar la eficacia del tratamiento contra el cáncer o producir peligrosos efectos secundarios. La siguiente tabla da información sobre las interacciones que se conocen, aunque podrían tener otros efectos secundarios adicionales.

 

Posibles interacciones de hierbas de consumo habitual con alimentos y medicamentos
Hierba Posibles interacciones con alimentos / medicamentos 
Hierba sonajero
(Cimicifuga racemosa)
Puede reducir los lípidos o la presión arterial cuando se toma con determinados medicamentos. Puede aumentar el efecto del tamoxifeno.
Manzanilla Puede aumentar el sangrado cuando se utiliza con anticoagulantes. Puede aumentar el efecto de ciertos tranquilizantes.   
Dong quai
(Angelica sinensis
Puede incrementar los efectos de la warfarina (un anticoagulante). 
Equinácea
(Echinacea)
Puede interferir en el tratamiento que utiliza el sistema immunológico para combatir el cáncer. 
Ajo Puede aumentar el sangrado cuando se consume con aspirina, dipiridamol y warfarina. Puede aumentar los efectos de medicamentos que tratan la concentración alta de azúcar en la sangre. 
Ginkgo
(Ginkgo biloba)
Puede aumentar el sangrado cuando se consume con aspirina, dipiridamol y warfarina. Puede elevar la presión arterial cuando se usa con diuréticos (medicamentos que provocan la pérdida de agua en el cuerpo por medio de los riñones). 
Ginseng
                                                            
Puede evitar la coagulación normal de la sangre. Puede disminuir el azúcar en sangre si se toma con insulina. Puede interferir en medicamentos que se utilizan para tratar un problema mental. Puede elevar la presión arterial cuando se consume a largo plazo con cafeína. 
Kavakava
(Piper methysticum)
Puede aumentar el efecto de ciertos tranqulizantes. Puede prpoducir daño hepático. 
Hipérico o hierba de San Juan
(Hypericum perforatum)
Puede producir efectos secundarios que ponen en peligro la vida cuando se consume con medicamentos que elevan la concentración de serotonina en el cerebro, como los antidepresivos. Puede reducir el efecto de ciertos medicamentos que se utilizan para el cáncer, el sida, los trasplantes de órganos, las cardiopatías y el control de la natalidad. 
Efedra o ma huang
(Ephedra)
Puede elevar la presión arterial, la frecuencia cardiaca o provocar la muerte si se utiliza con betabloqueadores (medicamentos empleados para la presión arterial alta y las cardiopatías), inhibidores de la monoamina oxidasa (antidepresivos), cafeína e hipérico. 
Yohimbe
(Pausinystalia yohimbe)
Disminuye el efecto del hipérico y de los medicamentos para la depresión, la presión arterial alta y el azúcar elevado en la sangre. 

Fuente: Institutos nacionales de la salud. www.cancer.gov/espanol

Para evitar riesgos como infecciones causadas por la bajada de defensas que frecuentemente se da durante los tratamientos, es importante tener mucho cuidado de la higiene y la manipulación de los alimentos. 

La alimentación ante los trastornos propios del proceso oncológico y su tratamiento

En este sentido se aconseja

  • Seguir las recomendaciones para una manipulación correcta de los alimentos, como lavar bien las frutas y las verduras (se ponen en remojo con unas gotas de desinfectante, como puede ser el Amukine®, se dejan cinco minutos y se limpian con mucha agua). 

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Evitar peligros y prevenir riesgos

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Comunicarse e interactuar socialmente
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Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Comunicarse e interactuar socialmente

Trabajar y divertirse
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Seguir un tratamiento de quimioterapia no es necesariamente incompatible con trabajar, distraerse y divertirse, aunque es muy importante saber donde hay los límites. Llevar una vida lo más normal posible ayuda a sentirse mejor.

 

Hay que organizarse para poder seguir la dieta fuera de casa en el caso de que se esté trabajando, ya sea con comida preparada o yendo a comer en algún lugar donde se pueda preparar lo que se necesita.

En este sentido se aconseja

  • Utilizar como guía un menú que hay que ir variando en función de la fase del proceso oncológico en la que se encuentre cada persona. 
  • Tener en cuenta las recomendaciones dietéticas ante los trastornos propios del proceso oncológico y que permiten minimizar al máximo estos efectos adversos que afectan de forma negativa tanto las actividades de ocio como las laborales. 
  • Planificar una alimentación saludable y en especial tener en cuenta los consejos para comer fuera de casa.

 
Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar medidas saludables en relación con la actividad de la vida diaria de: 

Trabajar y divertirse

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Tópicos y conductas erróneas
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Seguir un tratamiento de quimioterapia o radioterapia no significa necesariamente hacer régimen, hay que seguir una dieta que cubra todas las necesidades, es decir, una dieta equilibrada en la que se vayan introduciendo aquellas modificaciones necesarias según la respuesta individual a la terapia. Es importante probar la tolerancia individual a los alimentos y eliminar de la dieta aquellos que, aunque sean saludables, en esta situación concreta sientan mal.

El cáncer no se cura con hierbas. Aunque algunas personas con cáncer toman hierbas (como uña de gato, chaparral y zumo de noni) con la esperanza de que las ayuden a curarse, actualmente los estudios científicos no han encontrado evidencias de que ninguna hierba o mezcla de hierbas cure el cáncer.

 

Ciertas hierbas pueden ser perjudiciales. Algunas hierbas podrían causar daño por sí solas o cuando se combinan con tratamientos comunes contra el cáncer, como la quimioterapia (link a consejos de la enfermera/ sentirse seguro). Además, algunas hierbas pueden impedir que otros tratamientos o medicinas funcionen adecuadamente.

Los suplementos vitamínicos no protegen del cáncer, según demuestra un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington, en Seattle, que hicieron el seguimiento durante cuatro años de 77.000 consumidores de complejos vitamínicos de entre 50 y 76 años. El estudio concluye que mientras el consumo de ácido fólico (vitamina B9) y vitamina C no logra reducir la probabilidad de tener cáncer, por el contrario, la ingestión de 400 miligramos diarios de vitamina E en un periodo prolongado la aumenta en un 28 %.

Ninguna dieta ni suplemento vitamínico puede contrarrestar los efectos tóxicos del tabaco. Un estudio realizado en Finlandia en 2002 con una muestra de 29.000 hombres fumadores que tomaban betacaroteno (que se convierte luego en vitamina A en el organismo), determinó que esto incrementaba en un 18 % el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Las dietas bajas en grasas no previenen el cáncer de mama. Un estudio reciente descubrió que mujeres con una dieta muy baja en grasas (menos del 20 %) tenían la misma tasa de cáncer de mama que mujeres que consumían grandes cantidades de grasas.

Los edulcorantes artificiales no producen cáncer. No hay estudios serios que demuestren que los edulcorantes en dosis recomendadas aumenten el riesgo de desarrollar un cáncer.

No está claro que el consumo de soja proteja contra el cáncer. Los resultados de los diversos estudios publicados son contradictorios. Desde hace años se dice que las isoflavonas (genisteína y daizdeína) y los fitoestrógenos (sustancias que imitan la acción de los estrógenos, una de las hormonas sexuales femeninas) que contiene la soja reducen la incidencia de ciertos tipos de cáncer dependientes de las hormonas (como el cáncer de mama). No obstante, cada vez hay más voces que cuestionan esta afirmación y la relacionan con intereses comerciales. El Instituto Nacional del Cáncer se limita a decir que la soja o soya “contiene isoflavonas (sustancias similares al estrógeno) que están en estudio para la prevención del cáncer, las crisis vasomotoras (sofocos) que se presentan en la menopausia y la osteoporosis (pérdida de densidad ósea)”.

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Autor/a
Eulàlia Vidal Garcia
Farmacéutica especializada en nutrición
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Descripción
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El código de la Comisión Europea contra el cáncer deja absolutamente claro que la dieta es, junto con el tabaco y la exposición a sustancias carcinógenas, uno de los factores más importantes relacionados con el cáncer. Durante los últimos años se han hecho numerosos estudios sobre la relación entre alimentación y cáncer, y, aunque los resultados en ocasiones son contradictorios, sí se ha establecido una relación directa entre la aparición de algunos tumores y los hábitos alimentarios. De hecho, ciertas pautas dietéticas pueden ser más determinantes en la aparición de algunos tipos de cáncer que la herencia genética. En consecuencia, muchos cánceres se pueden evitar si se adopta un estilo de vida saludable.

 

En condiciones normales el sistema inmunitario detecta y destruye las células malignas (también conocidas como cancerígenas o cancerosas) con rasgos típicos de comportamiento y crecimiento descontrolado. Este sistema necesita, para funcionar de manera óptima, determinados nutrientes (fundamentalmente vitaminas y minerales) que aporten una alimentación equilibrada. La desnutrición, esto es, la falta no solo cuantitativa, sino también cualitativa en la dieta habitual, repercute negativamente en el sistema inmunitario, ya que disminuye su eficacia preventiva en el desarrollo de tumores.

Por otra parte, el cáncer afecta directamente el estado nutricional, ya que altera el metabolismo del cuerpo y provoca una pérdida de apetito. En lo que respecta al metabolismo, se incrementa la demanda de energía (es decir, se necesitan más calorías) y se producen cambios individuales en la capacidad del cuerpo para descomponer los carbohidratos, las proteínas y las grasas. Todo esto provoca la pérdida de músculo y de grasa. La pérdida del apetito asociada con el cáncer probablemente es el resultado de cambios físicos, pero también puede deberse a una respuesta psicológica a la enfermedad.

Por todo eso es necesario hacer una buena prevención, siguiendo unos hábitos de alimentación correctos, es decir, adoptando una alimentación saludable. También durante y después del tratamiento (ya sea cirugía, radioterapia o quimioterapia) es muy importante mantener el mejor estado nutricional posible, ya que todos estos tratamientos, en menor o mayor grado, dan lugar a una serie de alteraciones digestivas, como pueden ser: pérdida de apetito, náuseas, vómitos, gases, diarreas, estreñimiento, sequedad de boca y alteraciones del gusto y el olfato. 

Consejos de salud: Alimentación saludable


Por lo tanto, es muy importante el apoyo profesional tanto para planificar una dieta personalizada antes de empezar el tratamiento como para poder mantener a la persona en un buen estado nutricional mientras dure.
 

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Objetivos
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Con una intervención nutricional se consigue: 

  1. Prevenir el desarrollo de varios tipos de cáncer. 
  2. Tener un buen estado nutricional antes de iniciar cualquier tratamiento. 
  3. Durante y después del tratamiento, aportar todos aquellos nutrientes que son necesarios para poder: 
    • Conseguir o mantener un buen estado nutricional. 
    • Conseguir o mantener un buen estado inmunológico. 
    • Reparar cualquier daño celular que origine el cáncer o el tratamiento. 
    • Mejorar la eficacia del tratamiento. 
    • Mejorar la tolerancia a los tratamientos. 
    • Mejorar el estado general y la calidad de vida de la persona.

  
Para poder conseguir estos objetivos es muy importante seguir toda una serie de recomendaciones que se darán más adelante.
 

Evolución y breve historia
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La idea que el cáncer se puede prevenir mediante una dieta no es nueva. Hace ya más de 100 años diferentes autores sugirieron que algunos hábitos alimentarios podían ser causa de cáncer.

Las primeras evidencias sobre la relación entre alimentación y cáncer son de unos estudios experimentales en animales que se realizaron en los años 40. Posteriormente se hicieron numerosos estudios ecológicos y de migraciones humanas que mostraron que la incidencia y la mortalidad por cáncer de mama, colorrectal y próstata están correlacionadas positivamente con los alimentos más típicamente consumidos en las sociedades occidentales, como carne, grasas totales y grasas de origen animal, y azúcares refinados, y negativamente con el consumo de alimentos vegetales, tales como legumbres, cereales y fibra vegetal.

 

En los años 70 se empiezan a tener evidencias científicas de que la dieta, junto con el tabaco y las exposiciones a sustancias carcinógenas en el medio laboral, son los tres factores más importantes relacionados con el cáncer.

En 1984, en el Instituto Nacional del Cáncer de los EEUU, se publicó que un 35 % de los tumores tenían su origen o estaban relacionados con la alimentación. Por lo tanto, ya hace 15 años que los expertos sitúan los malos hábitos alimentarios como un factor de riesgo de desarrollar cáncer.

En 1997 el Fondo Internacional para la Investigación del Cáncer y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer publicaron un exhaustivo informe titulado Alimentos, nutrición y prevención del cáncer: una perspectiva global, en que se estableció que adoptar unos hábitos alimentarios más sanos puede reducir el número de casos anuales en todo el mundo entre un 30 % y un 40 %. Si a ello se le suma el dejar de fumar, los porcentajes de reducción pasarían al 60 % o al 70 %.

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Recomendaciones preventivas
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La alimentación juega un papel muy importante tanto durante el tratamiento (quimioterapia, radioterapia o cirugía) como después; por lo tanto, las recomendaciones nutricionales dependerán de la fase en la que se esté.

Recomendaciones dietéticas asociadas a la prevención del cáncer: 

 

  • Hay que seguir una dieta rica en frutas y verduras, ya que aporta fibra dietética y micronutrientes (llamados así porque la cantidad que se ingiere de ellos en la dieta diaria es pequeña, unos miligramos y a veces menos). Entre estos últimos los que más claramente han demostrado su efecto protector frente al cáncer son las vitaminas A –retinoides y betacarotenos–, C y E, y el selenio. Las evidencias demuestran que el consumo diario de 5 raciones de fruta y verdura reduce significativamente el riesgo de aparición de una amplia gama de tumores, especialmente de esófago, estómago, colon, recto y páncreas. 
  • Conviene aumentar el aporte de alimentos ricos en fibra a 20-30 gramos al día, y consumir habitualmente, además de frutas y verduras, pan, cereales integrales y legumbres. El aumento del contenido de fibra de la dieta parece tener un claro efecto protector fundamentalmente frente al cáncer de colon y de mama. Pero también parece ser útil frente a los cánceres de boca, faringe, esófago, estómago, endometrio y ovario. Entre otros efectos, la fibra dietética reduce el tiempo de tránsito intestinal y aumenta el peso y el volumen de las heces, lo que conlleva un aumento de la frecuencia de evacuación, una mayor dilución del contenido del colon y la absorción de sustancias orgánicas e inorgánicas que de otra forma podrían reaccionar con la mucosa del colon. 
  • Los alimentos hay que cocinarlos: 
    • Hervidos, asados, cocidos y al vapor. 
    • Si se fríen, hay que hacerlo a la temperatura adecuada, hay que desechar el aceite sobrecalentado y no hay que reutilizarlo varias veces. Se recomienda el aceite de oliva porque es el que mejor resiste las altas temperaturas sin descomponerse. 
    • No hay que abusar de la parrilla o la barbacoa porque cuando la grasa se funde sobre las ascuas se forman sustancias cancerígenas. 
  • No se tiene que abusar de alimentos salados y conviene restringir la sal en la cocina y en la mesa. Su consumo total debe ser inferior a 6 gramos al día. 
  • Hay que limitar los alimentos ahumados y adobados caseros. El ahumado natural provoca la formación de sustancias cancerígenas. Estudios epidemiológicos internacionales sugieren que las poblaciones que consumen dietas ricas en alimentos ahumados, salados y adobados, presentan mayor incidencia de cáncer de esófago y estómago. 
  • Conviene limitar el aporte de grasa de la dieta a menos del 30 % de las calorías totales reduciendo el consumo de: 
    • Carne roja (ternera, buey, cordero, cerdo y caballo); hay que sustituirla por carne magra, pescado, pollo sin piel y conejo. 
    • Grasas de origen animal, como la grasa de cerdo y la mantequilla. En su lugar hay que tomar leche y derivados lácteos desnatados y utilizar aceite de oliva tanto para cocinar como para aliñar. 
    • Margarinas y ciertas grasas vegetales como el aceite de palma y el aceite de coco. 
  • Hay que evitar el consumo de alcohol o reducirlo, en el caso de las mujeres, a un vaso o un botellín pequeño de bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, sidra o vino) por día y, en el caso de los hombres, a dos unidades, también diarias. El consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon, recto y mama. El riesgo tiende a incrementarse con el aumento de la cantidad de alcohol que se ingiere. Las personas que consumen simultáneamente alcohol y tabaco tienen entre 10 y 100 veces más riesgo de cáncer en comparación con las que no lo hacen. 
  • Se tienen que evitar la obesidad y el sobrepeso mediante un aporte calórico moderado y la realización habitual de ejercicio físico adecuado. No hay que hacer dietas cargadas de alimentos energéticos. La obesidad es un factor de riesgo para el cáncer de mama, cuello uterino, colon, endometrio, vesícula biliar, riñón, ovario, próstata y tiroides. Los hombres con un sobrepeso del 40 % tienen un 35 % más de probabilidades de morir de cáncer, especialmente de colon y recto. Las mujeres con un 40 % de sobrepeso tienen un 160 % más de probabilidades de morir de cáncer, especialmente de vesícula biliar, mama, cuello uterino, endometrio y ovario.

  
Consejos de salud: Alimentación saludable  
Consejos de salud: Actividad física

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La alimentación en cada fase del proceso oncológico
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1. Cirugía del cáncer y nutrición, 2. Quimioterapia y nutrición, 3. Radioterapia y nutrición, 4. Inmunoterapia y nutrición, 5. Trasplante de médula ósea y nutrición.

El régimen alimentario es una parte importante del tratamiento del cáncer. Consumir alimentos adecuados antes, durante y después del tratamiento puede ayudar a sentirse mejor y conservar la fortaleza física. A fin de garantizar una nutrición adecuada, la persona debe comer y beber suficientes alimentos con nutrientes fundamentales (vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos, grasas y agua).

 

No obstante, en muchos casos, algunos efectos secundarios del cáncer y de sus diversas modalidades de tratamiento dificultan la ingestión adecuada de alimentos; el problema nutricional más común es el consumo de cantidades insuficientes de proteínas y calorías. Entre los síntomas que interfieren en el comer, hay la falta de apetito (anorexia), náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, llagas bucales, problemas para tragar y dolor. Además, puede haber repercusiones en el gusto, el olfato y la capacidad de comer los suficientes alimentos o absorber sus nutrientes. La malnutrición (falta de nutrientes clave) es una consecuencia probable, y provoca que la persona se sienta débil, cansada e incapaz de resistir las infecciones o tolerar los tratamientos del cáncer.

La terapia nutricional puede paliar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento, y ayudar a las personas afectadas a obtener los nutrientes que necesitan para tolerar el tratamiento, evitar la pérdida de peso y mantener la salud general.

1. Cirugía del cáncer y nutrición

Más de la mitad de las personas con cáncer se someten a cirugía, y para recuperarse su cuerpo necesita más nutrientes y energía para cicatrizar heridas y combatir infecciones. Si la persona está mal nutrida antes de la cirugía (lo que es relativamente frecuente cuando el cáncer afecta la cabeza, el cuello, el estómago o los intestinos) es posible que ocurran complicaciones durante la recuperación, como cicatrización deficiente o infección. Por tanto, es importante hacer una valoración nutricional previa, y, en caso necesario, el tratamiento dietético puede comenzar antes de la cirugía.

Determinados tipos de cirugía pueden conllevar efectos secundarios al incluir la extirpación de ciertos órganos, total o parcialmente, lo cual puede afectar la capacidad de la persona para comer y digerir alimentos. Algunos de los problemas de nutrición relacionados con cirugías específicas son: 

  • La cirugía de la cabeza y el cuello puede provocar problemas al masticar y tragar. 
  • La cirugía de los órganos del sistema digestivo reduce la capacidad de que estos funcionen adecuadamente y disminuye la velocidad de la digestión de los alimentos. La extirpación de parte del estómago puede producir sensación de saciedad antes de que se consuma una cantidad suficiente de alimentos o en algunos casos el llamado síndrome de vaciamiento rápido (vaciado del estómago en los intestinos antes de la digestión de los alimentos). Algunos órganos del sistema digestivo generalmente producen hormonas y sustancias químicas importantes que son necesarias para la digestión. Si la cirugía afecta a estos órganos, las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales pueden no ser absorbidos normalmente por el cuerpo, al tiempo que pueden desequilibrarse las concentraciones de azúcar, sal y líquidos.

 
La terapia nutricional para los efectos secundarios de la cirugía relacionados con la nutrición incluye lo siguiente: 

  • Suplementos nutricionales líquidos. 
  • Nutrición enteral (provisión de líquido a través de una sonda al estómago o al intestino). 
  • Nutrición parenteral (alimentación a través de un catéter en el torrente sanguíneo). 
  • Medicamentos para mejorar el apetito.


Recomendaciones nutricionales específicas en la cirugía del cáncer

Tras la cirugía es habitual que durante un tiempo las personas tengan dolor, cansancio o pérdida de apetito, lo que suele dificultar seguir su dieta habitual.

Las siguientes pautas pueden ser útiles en cuanto a la alimentación: 

  • Hay que evitar bebidas gaseosas (como refrescos) y alimentos que producen gases (como judías, guisantes, brécol, repollo, col de Bruselas, pimientos verdes, rabanitos y pepinos). 
  • Si hay problemas de estreñimiento se debe aumentar el consumo de fibras en pequeñas cantidades y beber mucha agua. Son fuentes óptimas de fibra los cereales integrales (como la avena y el salvado), las judías, las verduras, las frutas y los panes de granos integrales. 
  • Es necesario escoger alimentos con alto contenido proteico y calórico para ayudar a cicatrizar heridas, lo que incluye huevos, queso, leche entera, helado, frutas secas, mantequilla de cacahuete, carne, pollo y pescado. Se pueden aumentar las calorías friendo los alimentos y usando salsa de carnes asadas, mayonesa y condimentos para ensaladas. 
  • Hay que repartir las comidas del día en 6 o 7 tomas, de poca cantidad, y hay que masticar y ensalivar bien los alimentos. 
  • Si no se puede asegurar que se ingieren las vitaminas y los minerales necesarios a través de los alimentos, se debe consultar con el equipo de salud la conveniencia de complementarlos con preparados de alto contenido calórico y proteico. 
  • Hay que seguir las recomendaciones ante los trastornos propios del proceso oncológico y del tratamiento.

 

2. Quimioterapia y nutrición

La quimioterapia es un tratamiento contra el cáncer que utiliza fármacos para interrumpir el crecimiento de las células cancerosas, o bien eliminándolas o bien impidiendo su proliferación. Dado que la quimioterapia se dirige a células de rápida división, las células sanas que generalmente crecen y se dividen rápidamente pueden quedar afectadas también por los tratamientos contra el cáncer. Estas incluyen células en la boca y en el sistema digestivo. Por consiguiente, durante la quimioterapia pueden aparecer efectos secundarios que interfieren en el consumo y la digestión de alimentos. Entre los efectos secundarios más comunes hay: falta de apetito (anorexia), náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento, inflamación y llagas en la boca (mucositis), cambios en el sabor de los alimentos e infecciones por una bajada de las defensas.

Ante estos efectos secundarios es importante seguir las recomendaciones dietéticas:

la alimentación ante los trastornos propios del proceso oncológico y del tratamiento

Recomendaciones nutricionales generales en el tratamiento con quimioterapia

Para poder planificar la alimentación es importante diferenciar dos fases en el periodo de tiempo que durará el tratamiento.

Fase A: Desde un par de días antes de la sesión de quimioterapia hasta dos días después del tratamiento.
Fase B: Desde dos o tres días después del tratamiento hasta un par de días antes de la próxima sesión.


Fase A

Para mejorar la tolerancia del aparato digestivo al tratamiento se recomiendan un conjunto de alimentos que, tanto por la composición como por la manera de cocinarlos, son de fácil digestión y se consigue que tanto el estómago y el hígado como el páncreas no tengan que trabajar tanto: 

  • Alimentos ricos en proteínas, para poder cubrir las necesidades proteicas de una dieta saludable: pescado blanco (lenguado, rape, merluza, perca, bacalao, dorada…), clara de huevo cocinada, queso fundido desnatado, gelatinas, surimi, colas de gambas y concentrado de proteínas en polvo. Todos de fácil digestión. 
  • Alimentos ricos en carbohidratos: son la principal fuente de energía y no hay que olvidarlos nunca. Dentro de este grupo de alimentos estarían indicados: patata, arroz, pasta (macarrones, espaguetis, pasta de sopa) y pan tostado. El pan tostado se digiere más fácilmente que el pan crudo. 
  • Alimentos ricos en grasas: son absolutamente necesarios y hay que incluirlos en la dieta a través del aceite de oliva virgen de baja acidez (0,2-0,4º). Es aconsejable consumirlo en abundancia, ya que es una buena aportación de calorías y antioxidantes. El aceite de oliva tiene un efecto beneficioso sobre todo en el aparato digestivo, ya que ayuda a la deglución y a mejorar la mucosa gástrica. 
  • Frutas: las más aconsejables son las manzanas y las peras, que resultan especialmente fáciles de digerir cocinadas al horno, en forma de compota o licuadas. 
  • Verduras y hortalizas: es importante utilizar verduras y hortalizas que sean suaves y no produzcan demasiados gases, como por ejemplo calabaza, calabacín, zanahoria hervida y judía verde.

 
También hay una serie de alimentos que, aunque habitualmente se consideran saludables, se aconseja que se eviten durante este periodo: 

  • Alimentos como ternera, cordero, cerdo, embutidos, patés, quesos semisecos y curados, nata y mantequilla. Los alimentos ricos en grasa provocan una digestión más lenta y difícil, exceptuando el aceite de oliva. 
  • La leche frecuentemente no se tolera bien, por eso es conveniente evitarla y tomar bebida de soja como sustituto. 
  • Los alimentos con un alto contenido en ácidos: tomate, naranja, kiwi, limón y pomelo. 
  • Las bebidas alcohólicas, el café y alimentos picantes, ya que irritan mucho las mucosas gástricas.

 

Fase B

Entre una sesión de quimioterapia y la siguiente, si la persona no presenta ninguna alteración digestiva, la alimentación se puede variar e introducir alimentos como legumbres, frutas y otras verduras. También se pueden introducir la leche y otros quesos, siguiendo siempre los siguientes consejos generales.

Consejos generales a lo largo de todo el tratamiento de quimioterapia 

  • Antes de preparar las verduras y las hortalizas hay que lavarlas correctamente. 
  • Es bueno consumir alimentos congelados, que no solo tienen un alto contenido nutritivo, sino que tienen un alto nivel higiénico, una buena conservación y se preparan fácilmente. 
  • Se aconseja cocer los alimentos hirviéndolos, al microondas, al vapor y al horno a temperaturas bajas. 
  • Es necesario evitar la cocción a la plancha a una temperatura muy elevada, los fritos y los sofritos. 
  • Hay que evitar los alimentos o sistemas de cocción que desprenden fuertes olores, a veces pueden resultar desagradables. 
  • Hay que comer poco en cada comida y hacer cinco comidas al día, de manera que queden aseguradas las necesidades nutricionales. 
  • Se debe aumentar el consumo de líquidos (esto mejorará la eliminación de la toxicidad que produce el tratamiento de quimioterapia) en forma de agua, infusiones, licuados, caldo de vegetales, bebidas de soja, bebidas de avena, bebidas de arroz y bebidas de almendras. 
  • Es recomendable tomar las bebidas a temperatura ambiente.

    Consejos de salud: Quimioterapia  

 Una vez acabado el tratamiento, si la persona no presenta ningún problema de salud, se recomienda seguir una alimentación saludable

 

3. Radioterapia y nutrición

La radioterapia es un tratamiento contra el cáncer que emplea rayos X con alto contenido de energía u otros tipos de irradiación para eliminar células cancerosas. La radioterapia puede afectar células sanas que se encuentran cerca del cáncer y provocar efectos secundarios. Los efectos secundarios dependen en su mayor parte de la dosis de radiación y la parte del cuerpo tratada.

La radioterapia en cualquier parte del sistema digestivo puede producir efectos secundarios relacionados con la nutrición, por ejemplo: 

  • La radioterapia dirigida a la cabeza y el cuello provoca anorexia, modificaciones en el gusto, inflamación de la boca y las encías, problemas para tragar (disfagia), espasmos de la mandíbula, caries o infecciones. 
  • La radioterapia en el pecho provoca infecciones en el esófago, problemas para tragar (disfagia), reflujo esofágico (flujo revertido de los contenidos del estómago al esófago), náuseas o vómitos. 
  • La radioterapia dirigida al abdomen o la pelvis produce diarrea, náuseas y vómitos, inflamación del intestino o el recto y fístula (perforaciones) en el estómago o los intestinos. Los efectos a largo plazo son estrechamiento del intestino, inflamación crónica de los intestinos, absorción deficiente y bloqueo en el estómago o el intestino. 
  • La radioterapia también provoca cansancio, que puede derivar en disminución del apetito (anorexia).

    Consejos de salud: Radioterapia

  
Ante estos efectos secundarios es importante seguir las recomendaciones dietéticas:

la alimentación ante los trastornos propios del proceso oncológico

 

4. Inmunoterapia y nutrición

La inmunoterapia, también llamada terapia biológica o bioterapia, es el tratamiento que utiliza el sistema inmunológico de la persona para controlar el cáncer. Consiste en utilizar sustancias producidas por el cuerpo mismo o en un laboratorio para aumentar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer. Los efectos secundarios más comunes que aparecen durante la inmunoterapia son fiebre, cansancio, falta de apetito (anorexia), náuseas, vómitos y diarrea. Si estos efectos secundarios no se tratan puede presentarse pérdida de peso y malnutrición, que favorecen las complicaciones durante la recuperación, como curación deficiente o infección.

Ante estos efectos secundarios es importante seguir las recomendaciones dietéticas:

- la alimentación ante los trastornos propios del proceso oncológico

 

5. Trasplante de médula ósea y nutrición

Los trasplantes de médula ósea y células primarias son métodos que se utilizan para reemplazar las células generadoras de sangre que destruye el tratamiento con dosis altas de quimioterapia o radioterapia. Se extraen células primarias (glóbulos inmaduros o células madre) de la médula ósea de la persona afectada (en fase de remisión de la enfermedad) o de un donante y se congelan para almacenarlas. Cuando acaban la quimioterapia y la radioterapia, las células primarias almacenadas se descongelan y se inyectan a la persona afectada por vía intravenosa. En un breve periodo de tiempo, estas células madre inyectadas se multiplican, maduran y restauran los glóbulos.

La quimioterapia, la radioterapia y los medicamentos que se utilizan en el proceso del trasplante pueden producir efectos secundarios que impiden que el paciente coma o digiera los alimentos como lo haría habitualmente. Estos efectos secundarios incluyen alteraciones en el gusto, falta de apetito (anorexia), sequedad bucal y saliva espesa. En este caso es especialmente importante el riesgo de infección, ya que las dosis altas de quimioterapia y radioterapia reducen la cantidad de glóbulos blancos –las células que combaten las infecciones–, por lo que se aconseja especialmente evitar el consumo de ciertos alimentos que pueden transportar bacterias dañinas.

La terapia nutricional puede tratar los efectos secundarios del trasplante de médula ósea y células madre relacionados con la nutrición.

Las personas sometidas al proceso de trasplante necesitan proteínas y calorías adecuadas para tolerar y recuperarse del tratamiento, evitar la pérdida de peso, combatir las infecciones y mantener la salud general. La terapia nutricional está diseñada también para evitar la posible infección a partir de las bacterias en los alimentos.

Ante estos efectos secundarios es importante seguir las recomendaciones dietéticas:

- la alimentación ante los trastornos propios del proceso oncológico

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Alimentación y cáncer en las etapas del ciclo vital
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1. Alimentación y cáncer en la infancia, 2. Alimentación y cáncer en la adolescencia, 3. Alimentación y cáncer en la adultez, 4. Alimentación y cáncer en la vejez.

 

1. Alimentación y cáncer en la infancia

En la infancia las recomendaciones nutricionales que hay que seguir durante los tratamientos oncológicos son las mismas que se han planteado para una persona adulta pero adaptadas a los requerimientos energéticos de la edad, por lo cual es importante seguir las recomendaciones hechas por el equipo de salud específicas para cada niño.

Una vez terminados los tratamientos, es recomendable seguir una dieta saludable. De hecho, seguir una dieta saludable es más que recomendable, es necesario para mantener el buen funcionamiento del organismo. 

Consejos: Alimentación en la infancia: recomendaciones generales
Consejos de salud: Infancia


2. Alimentación y cáncer en la adolescencia

En la adolescencia las recomendaciones nutricionales que hay que seguir durante los tratamientos oncológicos son las mismas que se han planteado para una persona adulta pero adaptadas a los requerimientos energéticos de la edad –superiores a los del adulto–, por lo cual es importante seguir las recomendaciones hechas por el equipo de salud específicas para cada adolescente.

Una vez terminados los tratamientos, es recomendable seguir una dieta saludable.
 
Consejos: Alimentación en la infancia y en la adolescencia: recomendaciones generales
Consejos de salud: Adolescencia 


3. Alimentación y cáncer en la adultez

En la adultez las recomendaciones nutricionales que hay que seguir varían en función de la fase del proceso oncológico en la que se encuentre cada persona y de las características de su proceso.

Una vez acabados los tratamientos, es recomendable seguir una dieta saludable.

Consejos: Alimentación saludable: recomendaciones generales 
Consejos de salud: Adultez

 

Alimentación y cáncer en la vejez

En la vejez las recomendaciones nutricionales que hay que seguir varían en función de la fase del proceso oncológico en la que se encuentre cada persona, y de las características de su proceso.

Una vez acabados los tratamientos, es recomendable seguir una dieta saludable. 

Consejos: Alimentación saludable: recomendaciones generales 
Consejos de salud: Vejez 

 

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La alimentación, el cáncer y otras situaciones de vida
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Embarazo

Durante el embarazo no se hace ni tratamiento de quimioterapia ni de radioterapia. Se espera a que nazca el bebé, o en caso necesario se adelanta su nacimiento, para poder iniciar el tratamiento lo antes posible.

Durante el embarazo se aconseja seguir las recomendaciones nutricionales específicas ante esta situación de vida y posteriormente será necesario adaptarlas en función de la fase del proceso oncológico en la que se encuentre cada persona y de las características de su proceso.

Consejos de salud: Alimentación y embarazo 

 

Una vez terminados los tratamientos, es recomendable seguir una dieta saludable. 

Consejos: Alimentación saludable: recomendaciones generales 
Consejos de salud: Embarazo

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La alimentación ante los trastornos propios del proceso oncológico
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Durante las diversas modalidades del tratamiento del cáncer pueden aparecer efectos colaterales como: alteraciones del gusto y el olfato, falta de apetito, náuseas y vómitos, sequedad de boca, aftas e inflamación y úlceras bucales (mucositis), dificultad para tragar (disfagia), acidez, diarrea o estreñimiento y bajada de defensas. Una nutrición adecuada puede ayudar en algunos casos a prevenir que estos efectos aparezcan y, en todos, a tratarlos cuando lo hacen.

Consejos nutricionales

1. Alteraciones del gusto y el olfato, 2. Falta de apetito (anorexia), 3. Náuseas y vómitos, 4. Sequedad en la boca, 5. Aftas e inflamación y úlceras bucales (mucositis), 6. Dificultad para tragar (disfagia), 7. Acidez, 8. Diarrea, 9. Estreñimiento, 10. Infecciones (bajada de defensas).

 

1. Alteraciones del gusto y el olfato

Las alteraciones del gusto y el olfato pueden relacionarse con el tratamiento con quimioterapia o radioterapia, problemas dentales o medicamentos, y, a la vez, es habitual que haya un rechazo repentino a ciertos alimentos. El sentido del gusto puede retornar parcial o completamente tras el tratamiento, pero a veces se requiere hasta un año. Es conveniente consumir abundantes líquidos, cambiar el tipo de alimentos que se consumen y agregarles especias o saborizantes.

Consejos para reducir sus efectos: 

  • Hay que enjuagarse la boca con agua antes de comer. 
  • Es conveniente elegir y preparar alimentos que tengan un aspecto y un olor agradables, o tomar alimentos preparados por otros. 
  • Si la carne roja (ternera, buey, cordero y cerdo) sabe o huele raro, se puede sustituir por carne de ave, pescado de sabor suave, huevos o queso. 
  • Es bueno adobar la carne, el pollo o el pescado en vino, salsa agridulce o limón. 
  • Es aconsejable usar pequeñas cantidades de condimentos, como albahaca, orégano o romero. 
  • Si los alimentos saben a metal, se pueden usar utensilios de plástico. 
  • Para reducir el sabor metálico o amargo se pueden tomar infusiones de menta sin azúcar, caramelos de limón o chicles. 
  • Si no hay llagas en la boca, se pueden probar alimentos ácidos, como frutas cítricas o limonada. 
  • Si molestan los olores, hay que servir los alimentos a temperatura ambiente. 
  • Se debe consultar al dentista para descartar problemas bucales que pudieran afectar el sabor u olor de los alimentos y para que aconseje sobre enjuagues bucales especiales e higiene bucal.


2. Falta de apetito (anorexia)

La falta de apetito (anorexia) es uno de los problemas más habituales en las personas con cáncer.

Para reducir sus efectos se aconseja: 

  • En el desayuno hay que comer un tercio de las calorías y las proteínas necesarias para el día. 
  • Se deben hacer comidas de poca cantidad pero con alto contenido proteico y calórico cada 1-2 horas, en lugar de 3 comidas abundantes. 
  • Es bueno tener ayuda para preparar las comidas. 
  • Conviene agregar calorías y proteínas extras a los alimentos (como manteca, leche en polvo descremada, miel o azúcar moreno). 
  • Cuando el consumo de alimentos sólidos es problemático hay que ingerir suplementos líquidos (bebidas especiales con nutrientes), sopas, leche, zumos, leche malteada y batidos de frutas. 
  • Es aconsejable preparar y almacenar porciones pequeñas de los alimentos preferidos para poder tomarlos cuando apetezca. 
  • Hay que comer alimentos con aromas agradables. Los olores fuertes se pueden reducir: 
    • Cocinando en la parrilla al aire libre. 
    • Usando un ventilador de cocina cuando se preparan alimentos. 
    • Sirviendo alimentos fríos en lugar de calientes (los olores se concentran en el vapor ascendente). 
    • Desempaquetando los alimentos para liberar los olores antes de consumirlos. 
    • Usando ventiladores pequeños portátiles para expulsar los olores lejos del paciente. 
  • Es bueno probar comidas nuevas, ser creativo a la hora de los postres y experimentar con recetas, saborizantes, especias, tipos y consistencias de los alimentos… Las preferencias y el rechazo a ciertos alimentos cambian a diario.

 
Alimentos recomendados (alto contenido calórico y proteico): 

  • Queso y galletas. 
  • Púdings. 
  • Suplementos nutricionales. 
  • Batidos. 
  • Yogures. 
  • Helados. 
  • Leche en polvo agregada a alimentos como púdings, batidos o cualquier receta que utilice leche. 
  • Alimentos ligeros (propicios para refrigerios o meriendas) como huevos rellenos sazonados, queso para untar o mantequilla de cacahuete sobre galletas o apio.

 

3. Náuseas y vómitos

Las náuseas que produce el tratamiento del cáncer pueden afectar la cantidad y el tipo de alimentos que se consumen.

Consejos para reducir sus efectos: 

  • Hay que evitar alimentos que es probable que produzcan náuseas como picantes, grasas y alimentos con olores fuertes. 
  • Se tienen que comer alimentos blandos, de textura suave, de fácil digestión en lugar de comidas pesadas. 
  • Hay que evitar alimentos flatulentos como por ejemplo col, col de Bruselas, coliflor y legumbres. 
  • Se pueden comer alimentos secos como galletas, palitos de pan o tostadas durante el día. 
  • Es aconsejable comer poco varias veces por día. 
  • Es bueno tomar líquidos a sorbos lentamente durante el día. 
  • Durante una hora después de comer hay que sentarse o reclinarse con la sección superior del cuerpo erguida.
  • Es bueno no comer en una habitación con olores de cocina o demasiado caliente. Hay que mantener la sala a temperatura agradable y con mucho aire fresco. 
  • Hay que enjuagar la boca antes y después de comer. 
  • Conviene eliminar alimentos muy salados o muy dulces. 
  • Si la boca tiene mal gusto, se pueden chupar dulces duros como pastillas de menta o caramelos de limón.

Consejos de salud: Náuseas y vómitos 


4. Sequedad en la boca

La sequedad bucal generalmente la produce la radioterapia que se dirige a la cabeza y el cuello, aunque también pueden provocarla diferentes medicamentos. Esta sequedad bucal afecta el habla, la sensación del gusto, la capacidad para tragar y el uso de prótesis dentales y frenillos. Aumenta también el riesgo de caries dentales y enfermedad de las encías, dado que disminuye la cantidad de saliva que se produce para limpiar los dientes y las encías.

Consejos para reducir sus efectos: 

  • Hay que tomar frecuentemente sorbos de agua fría o bebidas sin azúcar o dejar derretir trocitos de hielo en la boca, ya que el tratamiento principal para la sequedad bucal es tomar muchos líquidos. 
  • Se tiene que reducir el consumo de café, té, bebidas alcohólicas o refrescos a base de cola, que aumentan la sequedad porque tienen un efecto diurético (aumentan la eliminación de orina). 
  • Es recomendable masticar chicle sin azúcar o caramelos duros sin azúcar. 
  • Hay que lubricar los labios con bálsamo labial. 
  • Se tienen que evitar enjuagues con alcohol o ácido. 
  • El tabaco y el alcohol producen sequedad bucal. 
  • Los alimentos salados o muy picantes pueden provocar dolor en la boca seca. 
  • Hay que consultar con el dentista si es conveniente usar: 
    • Humedecedores bucales, como sustituto de la saliva. 
    • Enjuagues bucales especialmente indicados para la sequedad bucal.


5. Aftas e inflamación y úlceras bucales (mucositis)

Las llagas en la boca son consecuencia de la quimioterapia y la radioterapia. Estos tratamientos están dirigidos a células que se multiplican de forma rápida, ya que las células cancerosas tienden a multiplicarse rápidamente. Las células normales del interior de la boca pueden resultar dañadas por estos tratamientos porque también se multiplican rápidamente. Las llagas orales pueden infectarse y sangrar, con lo cual se dificulta el consumo de alimentos.

Consejos para reducir sus efectos: 

  • Hay que hacer una alimentación variada y equilibrada, fraccionada en 5 o 6 comidas poco abundantes. 
  • Conviene consumir bebidas de alto contenido calórico y proteico además de las comidas. 
  • Se tiene que comer poco a poco y masticar bien los alimentos o triturar con una batidora verduras y carnes hasta que desaparezcan los grumos. 
  • Hay que cocinar los alimentos hasta que estén blandos y tiernos, cortarlos en trozos pequeños, y agregar salsas, caldos o jugos. 
  • Es bueno utilizar una pajita para beber los líquidos. 
  • Hay que tomar alimentos con texturas líquidas, blandas y cremosas (natillas, flanes, papillas de cereales con leche, pescado blanco, purés de patatas, purés de verduras). 
  • La inflamación y la irritación bucal se pueden reducir: 
    • Tomando los alimentos tibios o a temperatura ambiente y evitando los calientes. 
    • Eliminando el consumo de alcohol, tabaco y alimentos muy condimentados o muy salados. 
    • Restringiendo el aporte de frutas cítricas (naranja, mandarina…) y tomates. 
    • Valorando la tolerancia a las bebidas carbonatadas, incluyendo el agua mineral. 
    • Eliminando los alimentos de bordes agudos, como las galletas, tostadas o patatas fritas, los rebozados, etc. 
  • Hay que probar la tolerancia al frío, como pedacitos de hielo y helados; mientras que alivia a algunas personas a otras les causa más dolor. 
  • Se tienen que utilizar técnicas culinarias como hervir, cocer al vapor y cocer al horno, y hay que evitar cocciones a la plancha. 
  • Es conveniente utilizar aceite de oliva para condimentar todos los alimentos. 
  • Hay que limpiarse los dientes (incluidas las dentaduras postizas) y enjuagar la boca al menos cuatro veces al día (después de cada comida y antes de ir a la cama).

   
Alimentos aconsejados (por su textura se mastican y tragan fácilmente): 

  • Frutas blandas, como plátanos, puré de manzana y sandía. 
  • Néctares de melocotón, pera y albaricoque. 
  • Queso de granja. 
  • Puré de patatas. 
  • Macarrón y queso. 
  • Natillas y púdings. 
  • Gelatina. 
  • Batidos. 
  • Huevos revueltos. 
  • Avena u otros cereales cocidos.
Alimentación contra las aftas bucales

 

6. Dificultad para tragar (disfagia)

En caso de que se presente disfagia (dificultad para que los alimentos, líquidos o sólidos, pasen de la boca al estómago) es importante prevenir la malnutrición y asegurar que se bebe el agua necesaria.

Los alimentos deben tener una textura de puré espeso y homogéneo, sin trocitos de alimentos sólidos.

Consejos para reducir los efectos de la dificultad para tragar: 

  • Hay que comer sentado, con la espalda bien erguida para facilitar el paso de los alimentos hasta el estómago. 
  • Tomar los alimentos fríos o calientes porque se tragan mejor que los templados. 
  • Hacer varias comidas diarias de poca cantidad. 
  • Tomar fibra, legumbres, cereales y frutas en forma de puré, evitando los filamentos de la parte más fibrosa. 
  • Si hay dificultad para tragar líquidos, se recomiendan alimentos de textura semisólida como el yogur y el puré de frutas. 
  • Los líquidos (infusiones, agua, zumos, caldos...) se pueden espesar con maicena o gelatina, o completar con preparados especiales de venta en farmacias (aguas gelificadas y varios alimentos adaptados en nutrientes, texturas y sabores a las necesidades nutricionales de las personas adultas). 
  • Si la dificultad es para tragar sólidos, hay que evitar los que se desmenuzan en la boca, porque se corre el riesgo de que pasen a las vías respiratorias. 
  • Cuando sea factible, mojar los alimentos sólidos, por ejemplo en la leche, para ablandarlos. 
  • Hay que evitar alimentos como los frutos secos, el pan tostado y similares, porque pueden irritar la garganta. 
  • No se deben tomar bebidas alcohólicas.

  
Algunos alimentos recomendados son los siguientes

  • Galletas sin nueces ni pasas. 
  • Flan y gelatinas. 
  • Patatas al horno, puré de patatas, patatas gratinadas, puré de verduras. 
  • Plátanos y puré de frutas. 
  • Albóndigas, carne picada en salsa y pescado suave sin espinas. 
  • Huevos escalfados, revueltos o en tortilla francesa. 
  • Queso fundido y yogur. 
  • Pan, tostadas y pastas.


7. Acidez

La acidez de estómago es una sensación de ardor o calor en el estómago.

Consejos para reducir la acidez: 

  • Se deben hacer 5-6 comidas diarias, de poca cantidad, masticando y ensalivando bien los alimentos. 
  • Hay que tomar los alimentos templados: el excesivo frío o calor irrita la mucosa gástrica. 
  • Las verduras y frutas crudas deben comerse peladas y sin semillas, para evitar el aporte excesivo de fibra cruda por su acción irritante gástrica. 
  • Es mejor comer carnes blancas, que son menos irritantes que las rojas porque se digieren más fácilmente y permanecen menos tiempo en el estómago. 
  • La carne no debe estar excesivamente cocida, y es preferible guisada o hervida; hay que evitar la cocción a la parrilla, ya que crea una costra tostada que es irritante. 
  • Se tienen que evitar el café, el alcohol y las bebidas con cola, ya que estimulan la secreción ácida. 
  • Se desaconsejan los alimentos fritos en general, así como las comidas ricas en grasas, muy especiadas y condimentadas. 
  • Hay que reducir el consumo de leche. Aunque tradicionalmente se creía que la leche combatía la acidez, se ha demostrado que su alto contenido en calcio estimula la secreción de ácido gástrico.


8. Diarrea

Los tratamientos contra el cáncer, la cirugía estomacal o intestinal o la tensión emocional pueden producir diarrea. La diarrea de duración prolongada provoca deshidratación (falta de agua en el cuerpo) o concentraciones bajas de sal y potasio, minerales importantes que el cuerpo necesita.

Consejos para ayudar a prevenirla o tratarla: 

  • Conviene aumentar el aporte de líquidos (1 vaso por cada deposición), especialmente agua, zumo de manzana, agua de arroz (se hierve durante unos 10 minutos arroz con una zanahoria y una pizca de sal, iniciando la cocción en agua fría) y sopas claras. 
  • Hay que tomar cada 2 o 3 horas comidas de poca cantidad, bajas en fibra y de fácil digestión, como por ejemplo: 
    • Plátano, manzana o pera hervidas y membrillo. 
    • Arroz, fideos y pan blanco. 
    • Pollo o pavo sin piel. 
    • Pescados blancos. 
  • Se tiene que disminuir el consumo de verduras en general, sobre todo de espinacas. 
  • Hay que evitar el consumo de: 
    • Frutas o vegetales crudos. 
    • Alimentos integrales (pan, cereales…), frutos secos y palomitas de maíz. 
    • Alimentos fritos, grasos, muy sazonados o condimentados. 
    • Comidas y bebidas que provoquen gases (judías, col o repollo y bebidas gaseosas). 
    • Leche y otros alimentos con lactosa. 
    • Bebidas con cafeína, alcohol y chocolate. 
  • Si la diarrea duran unos días, también hay que eliminar el gluten de la dieta.


9. Estreñimiento

En las personas con cáncer, el estreñimiento puede ser un síntoma del mismo o un efecto secundario de medicamentos para el cáncer o para el control del dolor. Puede deberse, además, al aporte insuficiente de líquidos y a una alimentación desequilibrada.

Consejos para ayudar a su prevención o tratamiento: 

  • Hay que aumentar la ingestión de líquidos (si no hay contraindicación médica) a ocho vasos al día de agua, infusiones, zumos de fruta y hortalizas, caldos vegetales, etc. 
  • Se recomienda tomar una bebida tibia o caliente aproximadamente media hora antes de la hora habitual en la que la persona acostumbraba a defecar. 
  • Hay que aumentar el consumo de fibra: las verduras, las frutas (especialmente las secas) y algunos cereales (trigo entero, el salvado de trigo o la avena) son excelentes fuentes de fibra, aunque para notar sus beneficios es importante un adecuado consumo de agua que ayude al paso de las heces a través del intestino. 
  • Se tienen que eliminar el té, los plátanos, el chocolate y los alimentos con alto contenido en azúcares refinados. 
  • Hay que tomar yogures con efecto bífidus, solos o con una cucharada de semillas de lino. 
  • Se tienen que evitar las bebidas con gas y refrescos efervescentes. 
  • Hay que condimentar con aceite de oliva (3 a 4 cucharadas diarias).

 

10. Infecciones (bajada de defensas)

La radioterapia, la quimioterapia y el propio cáncer pueden dar lugar a una reducción del número de glóbulos blancos o leucocitos en la sangre (leucopenia). Dado que los leucocitos son, entre otras cosas, responsables de luchar contra las infecciones, su reducción implica un mayor riesgo de desarrollarlas.

Consejos para ayudar a prevenir las infecciones: 

  • Hay que lavarse las manos frecuentemente para evitar la diseminación de bacterias, especialmente antes y después de manipular los alimentos. 
  • Se tienen que revisar las fechas de caducidad de los alimentos y no hay que comprarlos o usarlos si están caducados. 
  • No se deben comprar o utilizar alimentos en latas que están hinchadas, abolladas o dañadas. 
  • Hay que comprar alimentos envasados en porciones individuales a fin de evitar las sobras. 
  • Se recomienda evitar el tofu no envasado que se comercializa en recipientes abiertos. 
  • Hay que descongelar los alimentos lentamente (en la nevera) o rápidamente (en el microondas), nunca a temperatura ambiente por el riesgo de sobrecrecimiento de bacterias. 
  • Se recomienda evitar las frutas y verduras viejas, mohosas o dañadas. 
  • Hay que lavar bien las frutas y verduras (se ponen en remojo con unas gotas de desinfectante, como puede ser el Amukine®, se dejan cinco minutos y se limpian con mucha agua). 
  • Hay que cocinar los alimentos inmediatamente después de descongelarlos y preferiblemente en olla exprés. 
  • Las sobras se deben refrigerar en las 2 horas siguientes a la cocción de los alimentos y consumir en un plazo máximo de 24 horas. 
  • Hay que mantener los alimentos a la temperatura adecuada (fría o caliente). 
  • Se recomienda cocinar carnes, aves y pescados completamente. Hay que evitar el consumo de huevos crudos o pescado crudo. 
  • Si se come fuera de casa, hay que evitar los bufets de ensaladas.

 

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Confección de un menú
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  1. Menu de prevención del cáncer 
  2. Menú en el tratamiento de quimioterapia en la fase A
  3. Menú en el tratamiento de quimioterapia en la fase B
  4. Dieta durante el tratamiento de la radioterapia 

 

1. Menú de prevención del cáncer

 
Desayuno
1 vaso de leche semidesnatada o bebida de soja
Tostadas con mermelada, cereales o tostadas con atún y tomate
Una fruta de temporada
Media mañana
Un pequeño bocadillo de queso bajo en grasa o un yogur con frutos secos
Almuerzo
Pasta, arroz o legumbres con verduras
Pescado, carne magra o huevos acompañado de una ensalada (lechuga, tomate, zanahoria...)
Una fruta
Tarde
Una fruta y un yogur
Cena
Verdura con patata, sopa de arroz, sopa de pasta
Pescado, carne magra o huevos con una ensalada
Yogur o un trozo de queso bajo en grasa




2. Menú en el tratamiento de quimioterapia en la fase A
(2 días antes de la sesión de quimioterapia, durante el día o días de la sesión de quimioterapia y 2 días después)

En el caso de no tener ningún efecto secundario.

Desayuno 
1 vaso de bebida de soja enriquecida en calcio
Tostadas de pan con aceite de oliva virgen
Un quesito fundido o jamón curado
Media mañana
Licuado preparado con dos o tres zanahorias, un ramito de perejil, una manzana o una pera
Almuerzo
Espaguetis con aceite de oliva con zanahoria hervida
Colas de gamba o langostinos
Compota de manzana
Tarde
Pan tostado con membrillo
Infusión: tila, melisa
Cena
Crema de calabacín
Bacalao hervido con patata y cebolla y condimentado con aceite de oliva
Compota de manzana
Antes de ir a dormir
Un vaso de bebida de soja


Si aparece algun efecto secundario seguir la alimentación recomendada ante los trastornos propios del proceso oncológico



3. Menú en el tratamiento de quimioterapia a la fase B

(desde 2 días después de una sesión de quimioterapia hasta 2 días antes de la siguiente)

En el caso de no tener ningún efecto secundario. 
 

Desayuno 
1 vaso de leche
Tostadas con mermelada, cereales o tostadas con jamón del país
Una fruta de temporada
Media mañana
Un pequeño bocadillo de queso o un yogur con unos frutos secos
Almuerzo
Pasta, arroz o legumbres con verduras
Pescado, carne o huevos acompañado de una ensalada (lechuga, tomate, zanahoria...)
Una fruta
Tarde
Una fruta y un yogur
Cena
Verdura con patata, sopa de arroz, sopa de pasta
Pescado, carne o huevos con una ensalada
Yogur o un trozo de queso


Si aparece algun efecto secundario seguir la alimentación recomendada ante los trastornos propios del proceso oncológico



4. Dieta durante el tratamiento de radioterapia


En el caso de no tener ningún efecto secundario. 

Desayuno 
1 vaso de leche
Tostadas con mermelada, cereales o tostadas con jamón del país
Una fruta de temporada  
Media mañana  
Un pequeño bocadillo de queso o un yogur con unos frutos secos  
Almuerzo
Pasta, patata, arroz o legumbre con verduras
Pescado, carne o huevos acompañado de una ensalada (lechuga, tomate, zanahoria...)
Una fruta
Tarde
Una fruta y un yogur
Cena
Verdura con patata, sopa de arroz, sopa de pasta
Pescado, carne o huevos con una ensalada
Yogur o un trozo de queso


Si aparece algun efecto secundario seguir la alimentación recomendada ante los trastornos propios del proceso oncológico

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Última modificación: 06/02/15 11:20h