Lo que necesita saber: Alimentación y enfermedad inflamatoria intestinal

Respirar
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Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Respirar

Comer y beber
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La alimentación es una parte esencial en el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales.

En general, se puede decir que una dieta adecuada en estas circunstancias es una alimentación saludable que se modificará según las necesidades del momento o la fase de la enfermedad, y de los posibles problemas de salud que pueda presentar cada persona.

En este sentido se aconseja:

 

  • Conocer y aplicar las recomendaciones dietéticas indicadas en las enfermedades inflamatorias intestinales. 
  • Seguir las pautas dietéticas recomendadas según la enfermedad se encuentre en:

    Fase activa 
    - Fase de remisión
  • Cuando se puede introducir un alimento nuevo se aconseja hacerlo en pequeñas cantidades en la comida de la mañana o el mediodía. Esto deja toda la tarde para observar posibles intolerancias. Si es bien tolerado, hay que esperar de 3 a 5 días para volverlo a introducir, después se puede tomar en días alternos y finalmente cada día. Y entonces volver a esperar un mínimo de 5 días a 1 semana (son tiempos orientativos) para introducir otro alimento nuevo.

    En el caso que un alimento no sea bien tolerado se aconseja suspender la ingesta hasta haberlo comentado con el equipo de salud.

    Además, se recomienda llevar un registro dietético de todas los comidas con los alimentos que se han introducido en cada fase de la enfermedad y anotar el grado de tolerancia a cada uno de ellos y, por último, hacer una pequeña lista de las tiendas especializadas de la zona donde se vive o trabaja que vendan alimentos que puedan ser necesarios en algún momento, como por ejemplo bebida de soja o arroz o postre de soja. 
  • Seguir las pautas dietéticas que aseguren el equilibrio entre las necesidades generadas por la misma enfermedad y las propias de la etapa vital en que se encuentra cada persona.

    - Alimentación y EII y otras situaciones de vida
  • Aprender a realizar modificaciones dietéticas según las manifestaciones extraintestinales que se puedan presentar.

    Alimentación y EII y otros problemas de salud

Se recomienda tener en cuenta todos los consejos generales, que permitirán adoptar hábitos saludables en relación con la actividad de la vida diaria de:

Comer y beber

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Moverse y mantener una postura corporal correcta
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Combinar la alimentación saludable con un cierto ejercicio físico, adaptado a las circunstancias de vida de cada persona, es básico para mantener un óptimo estado de salud. Cuando se tienen enfermedades inflamatorias intestinales, especialmente si presentan manifestaciones extraintestinales que afectan las articulaciones (como la artropatía periférica, la sacroiliitis o la espondilitis anquilosante), es muy importante realizar alguna actividad física adaptada a la vez que se siguen unas pautas dietéticas correctas para mantenerse en la mejor condición física.

 

En este sentido se aconseja: 

  • Seguir el tipo de actividad física que el profesional de la salud haya indicado, en función del grado de actividad de la enfermedad y de la posible aparición de manifestaciones extraintestinales, especialmente las de tipo articular.  

  
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Reposar y dormir
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Un descanso reparador es necesario para un óptimo estado de salud en cualquier situación de la vida, incluyendo las enfermedades inflamatorias intestinales. Una dieta adaptada según la fase de la enfermedad, espaciada a lo largo del día y con una cena ligera pueden ayudar a dormir y a descansar mejor.

 

En este sentido se aconseja: 

  • Seguir las pautas dietéticas según se esté en una fase activa o de remisión.
  • Evitar hacer comidas muy abundantes por la noche que puedan dificultar el descanso. 
  • Intentar cenar unas 2 horas antes de irse a dormir. 
  • En caso de dificultad para conciliar el sueño, aumentar el consumo (siempre que sea adecuado según la fase de la enfermedad) de los alimentos ricos en: 
    • Triptófano, como los huevos, el jamón, los lácteos, el pescado azul, el arroz, la patata, el trigo, la calabaza y los frutos secos. 
    • Vitamina B6, como el plátano, los cereales y el aguacate. 
    • Magnesio, como los cereales integrales, los frutos secos, las verduras de hoja verde y las legumbres. 
    • Infusiones relajantes como la tila y la melisa. 

Consejos de salud: Alimentación saludable: nutrientes


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Reposar y dormir

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Eliminar
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Las personas con una enfermedad inflamatoria intestinal deben adaptar la dieta a su estado de salud, que está condicionado principalmente por el grado de actividad de la enfermedad. La aparición de ciertas complicaciones, como las fisuras anales y tener que llevar una ostomía, afectan muy directamente la vida diaria.

En este sentido se aconseja:

 

  • Seguir las pautas dietéticas según la enfermedad esté en una fase activa o de remisión
  • Seguir las pautas dietéticas ante la aparición de irritaciones y fisuras anales y otras situaciones de salud como ser portador de una colostomía o ileostomía.


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Evitar peligros y prevenir riesgos
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Las personas con una EII deben conocer la enfermedad así como sus manifestaciones, y saber como actuar ante un brote y las recomendaciones nutricionales que hay que seguir para evitar en la medida de lo posible situaciones que puedan favorecer la aparición o el agravamiento de un brote o de su estado de salud.

En este sentido se aconseja:

 

  • Aplicar las recomendaciones generales para asegurar un buen control de la enfermedad y evitar en la medida de lo posible que aparezcan brotes.
  • Detectar cuando hay actividad de la enfermedad y adaptar rápidamente la dieta es importante tanto para controlar el brote como para evitar posibles complicaciones.
  • Ir introduciendo los alimentos en la fase de remisión para evitar posibles problemas de salud, como la osteoporosis, derivados de una alimentación demasiado restrictiva.
  • Elaborar un registro dietético de todas los comidas, cuando hay actividad de la enfermedad, con los alimentos que se han introducido en cada fase, y anotar el grado de tolerancia a cada uno de ellos para saber cuáles son mejor tolerados. Elaborar una dieta personalizada y evitar riesgos o malestares como diarreas o flatulencias. 
  • Evitar las intoxicaciones alimentarias que podrían agravar la salud, evitando consumir alimentos crudos como los carpaccios, el marisco poco cocinado o las salsas mayonesas elaboradas con huevo. Por otro lado, se debe hacer una correcta manipulación de los alimentos cuando se cocine. Esto comporta seguir todo una serie de normas:
     
    Consejos de salud: Alimentación saludable: la manipulación de alimentos


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Comunicarse e interactuar socialmente
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Trabajar y divertirse
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Tanto la actividad laboral como el ocio y la diversión comportan muy a menudo la necesidad de comer fuera de casa.

En este sentido se aconseja: 

 

  •  En la fase activa de la enfermedad, si es imposible comer correctamente (por ejemplo, en un restaurante), hay que traérsela hecha de casa siguiendo las pautas dietéticas recomendadas: 
    la alimentación en la fase activa de la enfermedad
    la alimentación en fase de remisión 
  • Si las comidas se realizan en comedores colectivos (siempre en función de la fase de la enfermedad), hay que pedir al responsable del comedor los menús mensuales y, con ayuda de una dietista, escoger los platos más adecuados para cada día y después escoger la cena en función de lo que se haya comido en el almuerzo.


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Tópicos y conductas erróneas
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La dieta debe ser siempre personalizada.
A pesar de tener la misma enfermedad, dos personas pueden necesitar dietas ligeramente diferentes, ya que hay que tener en cuenta aspectos como el sexo, la talla y la edad, entre otros; la fase en que esté la enfermedad, y las posibles manifestaciones extraintestinales que pueda presentar. 

No siempre se debe hacer dieta.
Una vez la enfermedad está inactiva (en fase de remisión), la persona puede seguir una alimentación saludable y equilibrada en que predomine el consumo de alimentos que la ayuden a mantener en buen estado el intestino. 

 

En una persona con EII, la leche no siempre está prohibida.
Cuando la enfermedad está inactiva (en fase de remisión) se puede intentar introducir la leche (a diferencia de otros lácteos como el yogur o el queso, que se introducen en la fase activa de la enfermedad), ya que, hasta que el intestino no se ha recuperado, en general, no está preparado para digerir la lactosa (azúcar de la leche). Hay casos en que, a consecuencia de la enfermedad, el intestino ha quedado tan dañado que no le es posible tolerar la leche pero sí el yogur o los quesos. 

En una persona con EII, la fibra no siempre está prohibida.
En una fase activa de la enfermedad, y en concreto en un brote agudo, se aconseja en un primero momento retirar la fibra. Una vez las deposiciones empiezan a ser más pastosas, se pueden empezar a introducir alimentos con una fibra suave, como la calabaza o el calabacín pelado. A medida que se entra en la fase de remisión se pueden ir introduciendo prácticamente todas las frutas y verduras. 

Los alimentos prebióticos y probióticos tienen efectos saludables sobre el intestino.
Los alimentos probióticos, como el yogur, contienen microorganismos vivos que cuando son ingeridos en cantidades suficientes tienen un efecto beneficioso, como el de regular el ritmo deposicional. Por otro lado, alimentos prebióticos como los plátanos estimulan el crecimiento de una o más especies de bacterias benéficas (no patógenas) que residen en el colon y ayudan a mantener el intestino en buen estado.

recomendaciones generales

 

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Descripción
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La alimentación es una parte esencial en el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII).

En general, se puede decir que la alimentación adecuada en estas circunstancias es una alimentación saludable que se modificará según las necesidades del momento o la fase de la enfermedad, y de los posibles problemas de salud que pueda presentar cada persona. 

Evolución y breve historia
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La enfermedad inflamatoria intestinal es una enfermedad de causa desconocida. Parece que uno de los posibles factores desencadenantes es la dieta. Fue a partir de esta teoría que se desarrollaron diferentes pautas nutricionales encaminadas a eliminar el alimento o nutriente causante, tanto en la fase activa como en la fase de remisión. Esto llevó a seguir dietas muy restrictivas que agravaron la situación de malnutrición. Pero, hasta ahora, ningún estudio ha podido demostrar el causante dietético directo. 

 

Actualmente, existen estudios que sugieren que existen factores genéticos y ambientales como la falta de tolerancia a la flora microbiota (conjunto de comunidades que coloniza un determinado nicho ecológico). Es decir, podría ser que nuestro sistema defensivo reconociera como peligrosos a los microorganismos que pueblan de forma habitual el intestino y que, entonces, pusiera en marcha una serie de procesos inflamatorios que darían lugar a lesiones en el intestino que afectarían la permeabilidad intestinal.

Además, como a menudo las enfermedades inflamatorias intestinales empiezan con diarrea, se prescribían dietas exentas de fibra. Actualmente se sabe que, excepto para las personas que presentan una obstrucción intestinal, la fibra soluble (presente, por ejemplo, en las zanahorias, las manzanas o el membrillo) y la fibra insoluble (presente, por ejemplo, en las verduras o los cereales integrales) son necesarias para el buen estado del intestino. Pero es necesario hacer siempre una valoración personalizada de qué tipo de fibra es la más adecuada y cuándo se debe introducir en la dieta.

El tratamiento y el seguimiento nutricionales de cada persona los realizan equipos de salud formados por diferentes profesionales. En enfermedades como éstas, que provocan diarreas, malnutrición y dolor abdominal, es necesario seguir una dieta personalizada que tenga en cuenta todos los factores que inciden en su evolución, empezando por la enfermedad concreta (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa), con el objetivo de mejorar el estado nutricional, controlar los brotes, evitar la evolución hacia un brote más severo y alargar el tiempo en fase de remisión. Esto puede requerir la introducción en las dietas de determinados nutrientes, cada vez más estudiados, con efectos beneficiosos, como por ejemplo probióticos (que contienen microorganismos vivos) ácidos grasos omega 3 (ácidos grasos poliinsaturados que deben aportarse a través de la dieta, ya que el cuerpo no los puede fabricar), proteínas, provitaminas, como son el betacaroteno o la provitamina A, y minerales, como el zinc. 

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Objetivos
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Los objetivos del tratamiento dietético en una enfermedad inflamatoria intestinal son: 

  • Favorecer el reposo intestinal. 
  • Ayudar a reducir la inflamación característica que presenta el intestino delgado y/o grueso en esta enfermedad. 
  • Prevenir o corregir la malnutrición (carencia o déficit de nutrientes o de la energía indispensable para el correcto funcionamiento del organismo). 
  • Conseguir o mantener un buen estado nutricional en caso de brote agudo o cirugía. 
  • Fomentar la recuperación de la correcta funcionalidad del intestino. 
  • Prevenir o reducir la posibilidad de sufrir un nuevo brote así como disminuir su gravedad. 
  • Prevenir o corregir el retraso del crecimiento en el caso de los niños y los adolescentes. 
  • Prevenir los efectos secundarios a corto o largo plazo de la enfermedad, como el envejecimiento prematuro o la osteoporosis (fragilidad de los huesos producida por la pérdida de componentes minerales que los forman, lo que hace que se vuelvan frágiles y se puedan romper con facilidad). 
  • Mejorar la calidad de vida.
 

Recomendaciones generales
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Una alimentación saludable aporta los nutrientes necesarios para asegurar un óptimo estado de salud. El consumo de determinados nutrientes, además, puede ayudar a mantener el buen estado y el buen funcionamiento del intestino. 

Estos nutrientes son: 1. Proteínas, 2. Betacarotenos, 3. Zinc, 4. Flavonoides, 5. Probióticos, 6. Prebióticos, 7. Fibra

 

1. Proteínas 

 

Las proteínas son nutrientes muy importantes para el correcto funcionamiento del organismo. Cumplen múltiples funciones, entre las cuales la regeneración celular. Cuando a causa de una EII hay una afectación del tubo digestivo, una correcta aportación de proteínas es muy importante para su óptima regeneración celular. Por esta razón, las tres comidas principales deben incluir alimentos proteicos como el pescado, la carne, los huevos, las legumbres y los lácteos.

La aportación de proteínas se puede tener que aumentar si se dan las siguientes situaciones: 

  • Intervenciones quirúrgicas mayores. Son aquellas intervenciones más complejas y con más riesgo, como algunas que se practican en la zona abdominal. 
  • Infecciones. Por ejemplo, los abscesos rectales o bolsas de pus anales. 
  • Inmunodeficiencia. Se produce cuando el sistema defensivo (sistema inmunitario) del organismo no funciona de manera adecuada. Esto hace que las infecciones sean más frecuentes y en general más graves y duren más tiempo del que es habitual.   
  • Alteraciones del tracto intestinal. Se producen cuando el intestino delgado y/o grueso están alterados por afecciones como la enfermedad inflamatoria intestinal, la enteritis infecciosa (inflamación de tipo infecciosa del intestino), el síndrome del intestino corto (conjunto de manifestaciones objetivas y subjetivas causado por la extirpación de una parte importante del intestino delgado) y tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia.

 
Fuentes alimentarias: carne, pescado, huevos, marisco, lácteos, legumbres, bebida y postre de soja, entre otros. 

 

2. Betacarotenos

Los betacarotenos son un tipo de pigmento responsable del color amarillo, naranja y rojo de muchas frutas y verduras. Una vez ingeridos, se transforman en vitamina A en el hígado y el intestino delgado, según las necesidades del organismo.

El betacaroteno tiene funciones específicas dentro del organismo, como la función antioxidante, la antienvejecimiento y la protectora de la piel y las mucosas. Esta última función se ejerce en diferentes células del organismo, como por ejemplo las del intestino, donde resulta imprescindible para la integridad y buen estado del mismo. Es muy importante para las personas que tienen una enfermedad inflamatoria intestinal.
 
Fuentes alimentarias: polen, zanahoria, mango, papaya, albaricoques y perejil, entre otros. 

 

3. Zinc

El zinc és un mineral que se encuentra en la composición de numerosas enzimas, en los músculos y en los huesos. Es imprescindible para un crecimiento y desarrollo correctos, así como también para asegurar un buen funcionamiento del sistema inmunológico. Interviene en funciones sensoriales del sabor y del olfato, es un componente de la insulina y también participa en el mantenimiento del buen estado del intestino.

Fuentes alimentarias: gambas, calamares, pescado y carne, entre otras. 

Ver tabla: Alimentos ricos en Zinc

 

4. Flavonoides

Los flavonoides son compuestos que se encuentran la mayoría de verduras y de frutas, a las que proporcionan color, sabor y olor. Los flavonoides tienen efectos beneficiosos sobre el organismo en general y sobre el intestino en concreto, como el efecto antiinflamatorio o antioxidante, entre otros.

Fuentes alimentarias: frutas, verduras, té y soja, entre otras.

 

5. Probióticos

 

El sistema digestivo, especialmente la mucosa intestinal, está poblada por microorganismos que forman la llamada flora microbiota. Algunos de estos microorganismos tienen efectos saludables sobre el mismo intestino y sobre el organismo en general. A los alimentos que contienen estos microorganismos vivos, que al ser ingeridos en cantidades suficientes ejercen un efecto beneficioso para la salud, se los conoce como alimentos probióticos.

Los beneficios de los alimentos probióticos sobre el tubo digestivo son: 

  • Facilitan la digestibilidad de la lactosa (azúcar que hay en la leche). 
  • Regulan el ritmo deposicional. 
  • Alivian el estreñimiento. 
  • Alivian la diarrea causada por determinados virus. 
  • Previenen la diarrea causada por radiaciones, como las del tratamiento con radioterapia. 
  • Reducen la diarrea que se puede sufrir durante los tratamientos con antibióticos. 
  • Mejoran la respuesta del sistema defensivo del cuerpo.
  • Impiden una crisis inicial por inflamación del reservorio del ileo (en inglés, pouchitis) y futuras recaídas.
  • Ayudan a mantener la remisión de la colitis ulcerosa (CU) en niños y en adultos con CU de leve a moderada.
  • Alivian la inflamación del tubo digestivo.

 
Fuentes alimentarias: leches fermentadas con microorganismos vivos como los yogures. 

 

6. Prebióticos

 

Un prebiótico es un ingrediente fermentable no digerible de la dieta que estimula el crecimiento y/o la actividad de una o más especies de bacterias benéficas de la lmicrobiota gastrointestinal (no patógenas) lo que produce efectos saludables en el cuerpo.

Los beneficios de los prebióticos sobre el tubo digestivo son

  • Aumentan el número de bacterias beneficiosas que pueblan el tubo digestivo y disminuyen las potencialmente nocivas. 
  • Incrementan la absorción de minerales como el calcio, el hierro y el magnesio. 
  • Mejoran el sistema defensivo del organismo (sistema inmunitario). 
  • Ayudan a mantener el intestino en buen estado.

   
Fuentes alimentarias: las cebollas, los espárragos, los plátanos y las alcachofas, entre otros.

 

7. Fibra

 

La fibra es una mezcla de substancias que se encuentra, principalmente, en los alimentos vegetales: verduras y frutas. Se elimina a través de las heces sin haber sufrido casi modificaciones. La podemos clasificar en fibra soluble (la encontramos en las zanahorias, las manzanas y el membrillo, entre otros) y insoluble (la encontramos en los cereales integrales y las verduras, entre otros).

La fibra, según sea soluble o insoluble, actuará de forma diferente sobre el intestino delgado y el colon. 

  • El efecto de la fibra soluble sobre el intestino delgado es: 
    • Retarda el ritmo deposicional. Está indicada, por ejemplo, en caso de diarreas.
  • El efecto de la fibra soluble sobre el colon es: 
    • Regula el ritmo de las deposiciones. Está indicada para las personas que alternan episodios de estreñimiento con episodios de diarrea. 
    • Ayuda a la supervivencia de las bacterias beneficiosas para el colon y, en consecuencia, a su correcto funcionamiento. 
    • Induce las células del colon (colonocitos) a crecer correctamente, gracias a la fermentación que producen las bacterias beneficiosas para el colon sobre la fibra soluble.

      Fuentes alimentarias
      : zanahorias, manzanas, avena y membrillo, entre otros. 
  •  El efecto de la fibra insoluble sobre el intestino delgado es: 
    • Acelera el tránsito intestinal. Está indicada para las personas con estreñimiento.
  •  El efecto de la fibra insoluble sobre el colon es: 
  • Acelera el tránsito intestinal. Está indicada para aquellas personas con estreñimiento. 
  • Produce menos flatulencias que la fibra soluble. Está indicada para aquellas personas que quieren solucionar su estreñimiento y a su vez tienen un exceso de gases intestinales.

    Fuentes alimentarias: cereales integrales y verduras, entre otros. 
        

- Sistema digestivo: tubo digestivo 

 

 

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La alimentación en la fase activa de la enfermedad
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Para tratar la enfermedad y mantener un óptimo estado de salud es de vital importancia una alimentación saludable y adaptada a cada persona. Aunque se den pautas alimentarias generales, hay que insistir en que se deben adaptar a la fase en la que esté la enfermedad y la manera como la viva cada persona. Se la llama fase activa cuando aparece un brote, que puede ser de intensidad leve, moderada o severa en función de la sintomatología que presente.

 

Ante un brote, se recomienda aplicar primero medidas dietéticas, que en función de la intensidad del brote serán:

1. La alimentación en el brote agudo, 2. La alimentación en el brote moderado, 3. La alimentación en el brote leve.

 
 

 

1. La alimentación en el brote agudo

Ante un brote agudo, lo más frecuente es que sea suficiente seguir una dieta (alimentación oral). Pero a veces es necesario aportar nutrientes al tubo digestivo a través de una sonda (nutrición enteral) o por vía sanguínea (nutrición parenteral).  

1.1 Dieta oral 
 

No hay consenso sobre la dieta más indicada a seguir en la enfermedad inflamatoria intestinal. Estos modelos de dieta se basan en pautas que favorecen la consecución de los objetivos del tratamiento dietético indicados en la enfermedad inflamatoria intestinal.

 

Indicaciones

  • Cuando el brote de la enfermedad es severo y la vía oral se tolera bien o no está contraindicada. 
  • Después de un ingreso hospitalario por complicaciones de la misma enfermedad.

     
Características de la dieta

Hiperproteica. Las personas que en situación de brote tienen pérdidas de sangre en las heces y fiebre, necesitan aumentar la dosis de alimentos ricos en proteínas (carne, pescado, huevos y otros). Por esta razón hay que incluir como mínimo en las 3 comidas principales alimentos proteicos como pescado blanco, carnes magras, postre de soja o clara de huevo.

Hipercalórica. Las necesidades energéticas diarias en la fase activa de la enfermedad son más elevadas que en situación de remisión, a causa del estrés psicológico o quirúrgico o de las posibles infecciones. Se deben hacer un mínimo de 3 comidas principales, más 1 ingesta a media mañana, otra a media tarde, y añadir una colación por la noche, si fuera necesario. La suma de las 5-6 comidas diarias ayudará a aportar las calorías diarias necesarias.

Hipolipídica. Grasas como el aceite de oliva y los alimentos grasos tienen un efecto lubricante sobre el intestino y facilitan las deposiciones. Ante un brote agudo en que las deposiciones son muy abundantes, se debe reducir la aportación de todo tipo de grasas para evitar un exceso de deposiciones. Por este motivo, hay que reducir la dosis de aceite de oliva a 1-2 cucharadas soperas al día. Y no introducir otros alimentos ricos en grasa, especialmente alimentos ricos en grasa saturada como los embutidos o carnes grasas, que facilitarían la inflamación del organismo y, en consecuencia, también la del tubo digestivo.

De bajo contenido en fibra. En el brote agudo las deposiciones diarreicas son abundantes. Por consiguiente, hay que comer menos alimentos ricos en fibra, especialmente fibra insoluble, como los cereales integrales, que tienen un efecto laxante. Sí se podrán ingerir pequeñas cantidades de fibra soluble, que retarda el ritmo de las deposiciones, como la zanahoria, la manzana cocida y el membrillo

Hidratante. A consecuencia de las deposiciones diarreicas se pierde mucha agua, que hay que reponer con la ingesta de bebidas como: agua, el agua resultante de hervir arroz, infusiones astringentes como el té diluido y suero oral.

De fácil digestión. Las EII producen la alteración del tubo digestivo y se debe procurar estimularlo el mínimo posible. Por lo tanto, habrá que aportar alimentos de fácil digestión como el pescado blanco, la compota de manzana y el arroz blanco cocido, entre otros.

Antiinflamatoria. Las EII se caracterizan por la inflamación del tubo digestivo. Por consiguiente, hay que comer menos alimentos ricos en grasas saturadas (carnes grasas, bollería, embutidos, lácteos enteros o mantequilla) ácidos grasos trans (bollería, platos preparados, pastelería, galletas y precocinados, entre otros) y ácido araquidónico (lácteos enteros, carnes grasas o embutidos) con efecto proinflamatorio sobre el organismo.

Cocinada extremando las medidas higiénicas. Las EII provocan un bajón importante del sistema defensivo del cuerpo. Por este motivo, hay que tener un especial cuidado en la higiene cuando se cocina, ya que el organismo no estaría preparado para afrontar una posible intoxicación fruto de una incorrecta manipulación de los alimentos. Se deben seguir una serie de normas para evitarla: 

Consejos: Alimentación saludable - la manipulación de alimentos


La olla exprés es un sistema de cocción muy indicado en estos casos, ya que la temperatura y la presión a que se cuecen los alimentos provocan la destrucción de casi todos los microorganismos. 

Hay que tener en cuenta

  • Alimentar en un lugar donde la persona se sienta cómoda, como la cama o el sofá. 
  • Hacer ingestas de poco volumen y espaciadas (6-7 al día). 
  • Masticar mucho y comer poco a poco, ensalivando correctamente los alimentos para facilitar el proceso de digestión. 
  • Descansar entre 20 y 30 minutos después de cada comida en el sofá o en la cama con la cabecera levantada.


Alimentos aconsejados

  • Arroz blanco hervido, tostadas de arroz, fideos o macarrones de arroz y papillas de arroz. 
  • Pan y pastas sin gluten. 
  • Patata y boniato hervidos o al horno. 
  • Leches vegetales como la de arroz o postre a base de bebida de arroz enriquecidos en calcio.
  • Leche desnatada sin lactosa.
  • Zanahoria hervida o licuada. 
  • Pescados blancos como, por ejemplo, el bacalao (muy fácil de digerir), el rape y la merluza. 
  • Carne magra como, por ejemplo, el conejo, el pollo o el pavo (sin piel). 
  • Jamón ibérico (quitando la grasa visible). Es rico en ácido oleico, una grasa que predomina en el aceite de oliva y que tiene efectos antiinflamatorios y cicatrizantes. 
  • Colas de gamba hervidas. 
  • Clara de huevo. 
  • Plátano maduro (sin corazón y sin hilillos). 
  • Manzana o pera hervida o al horno. 
  • Membrillo. 
  • Licuados a base de zanahoria y manzana o pera. Son recomendables porque no contienen fibra, pero hay que valorar la tolerancia de cada persona. 
  • 1-2 cucharadas soperas (10-20 ml) de aceite de oliva virgen de baja graduación para cocinar y aderezar. 
  • Alimentos cocinados al vapor, hervidos, en papillote, con microondas o al horno a temperatura mediana (180 ºC).

 
Cuando el número de deposiciones disminuya, hay que continuar con las pautas dietéticas en fase de brote moderado. 

Consejos de salud: Enfermedad inflamatoria intestinal - como se manifiesta


1.2. Nutrición enteral y parenteral
 
1.2.1 Nutrición enteral

 

La nutrición enteral consiste en administrar los nutrientes por vía digestiva, mediante una sonda de alimentación hasta el estómago, el duodeno o el yeyuno. Una vez finalice la nutrición enteral y se pueda reiniciar la alimentación por la boca, los alimentos se deberán reintroducir siguiendo las pautas indicadas en la dieta oral en el brote severo. 


Indicaciones

En la enfermedad de Crohn 

  • En determinadas infecciones en que el organismo necesita un aporte más elevado de nutrientes y energía. 
  • En el caso que esté afectada una parte muy extensa del tubo digestivo.


En la colitis ulcerosa 

  • Cuando, a causa de un brote agudo, sea necesario un tratamiento con esteroides o haya síntomas de malnutrición durante el tratamiento con esteroides. 

 

1.2.2 Nutrición parenteral

 

La nutrición parenteral consiste en administrar una solución por vía sanguínea (intravenosa) que contiene todos los elementos nutritivos necesarios (proteínas, carbohidratos, lípidos, vitaminas y minerales) para una correcta nutrición. 


Cuando el brote de la enfermedad haya mejorado, se suspenderá la nutrición parenteral y, siguiendo las indicaciones del médico, se seguirá con la nutrición enteral o la dieta oral en brote severo. 

Indicaciones:

  • Cuando por determinadas causas la persona no puede mantener un adecuado estado nutricional. 
  • Cuando sea necesario que el aparato digestivo descanse. 
  • En el caso que el tubo digestivo esté tan dañado que no acepte la nutrición enteral.


En general, tomar como guía un ejemplo de menú específico en el brote agudo puede ayudar a organizar la dieta

 

2. La alimentación en el brote moderado

 

Indicaciones
  • Cuando el brote de la enfermedad se presenta de forma moderada. 
  • Después de un brote severo.


Características de la dieta

Hiperproteica. Las personas que en situación de brote hagan deposiciones con sangre en las heces o que tengan fiebre, entre otras afecciones, necesitan aumentar la dosis de alimentos ricos en proteínas (carne, pescado, huevos y otros). Por este motivo hay que incluir, como mínimo en las 3 comidas principales, alimentos proteicos como, por ejemplo, pescado blanco, carnes magras, yogures y huevos.

Hipercalórica. Las necesidades energéticas diarias en la fase activa de la enfermedad son más elevadas que en situación de remisión, a causa del estrés psicológico o quirúrgico o las posibles infecciones. Se deben hacer un mínimo de 3 comidas principales, más 1 ingesta a media mañana, otra a media tarde y añadir una colación por la noche, si fuera necesario. Las 5-6 comidas diarias aseguran el aporte de las calorías necesarias.

Hipolipídica. Grasas como el aceite de oliva y los alimentos grasos tienen un efecto lubricante sobre el intestino y facilitan las deposiciones. Así pues, solo cuando las deposiciones empiecen a ser menos numerosas se puede aumentar la grasa, en forma de aceite de oliva, de una o dos cucharadas soperas a dos i tres cucharadas soperas al día, para asegurar el aporte de vitamina E (tiene efecto antioxidante y potencia el sistema defensivo del organismo), y de ácidos grasos esenciales (grasas que deben ser aportadas por alimentos como, por ejemplo, el pescado azul, las nueces y el aceite de oliva). La dieta no debe incluir otros alimentos ricos en grasa saturada como los embutidos o carnes grasas, que facilitarían la inflamación del organismo y, por lo tanto, también del tubo digestivo.

De bajo contenido en fibra. Cuando las deposiciones son menos abundantes se deberán seguir tomando alimentos ricos en fibra soluble como la zanahoria, para ayudar a retrasar el ritmo deposicional, y probar la tolerancia a otros alimentos como las judías verdes, la calabaza y el calabacín. Aunque contienen fibra son unas verduras suaves, no irritan el intestino y no son flatulentas.

Hidratante. Las deposiciones diarreicas provocan una gran pérdida de agua que hay que reponer ingiriendo bebidas como: agua, el agua resultante de hervir arroz, caldos vegetales, infusiones astringentes como el té diluido y suero oral.

De fácil digestión. Las EII provocan la alteración del tubo digestivo y se debe procurar estimularlo el mínimo posible. Por lo tanto, habrá que aportar alimentos de fácil digestión como el pescado blanco, las
cremas de calabacín y el arroz blanco cocido.

Antiinflamatoria. Las EII se caracterizan por la inflamación del tubo digestivo. Por consiguiente, hay que comer menos alimentos ricos en grasas saturadas (carnes grasas, bollería, embutidos, lácteos enteros o mantequilla) ácidos grasos trans (bollería, platos preparados, pastelería, galletas y precocinados, entre otros) y ácido araquidónico (lácteos enteros, carnes grasas o embutidos) con efecto proinflamatorio sobre el organismo.

Específica para la recuperación del intestino. En las EII en que hay una alteración del tubo digestivo, habrá que potenciar los alimentos ricos en betacarotenos (zanahoria, calabaza y calabacín, entre otros) zinc (marisco, pescado, carne, entre otros), flavonoides (frutas, verduras, te y soja) y probióticos (yogur) para ayudar a recuperar el buen estado del intestino.

Cocinada extremando las medidas higiénicas. Las EII provocan un bajón importante del sistema defensivo del cuerpo. Por este motivo, hay que tener un especial cuidado en la higiene cuando cocinemos, ya que el organismo no estaría preparado para afrontar una posible intoxicación fruto de una incorrecta manipulación de los alimentos. Se deben seguir una serie de normas para evitarla : 

Consejos de salud: Alimentación saludable - la manipulación de los alimentos


La olla exprés es un sistema de cocción muy indicado en estos casos, ya que la temperatura y la presión a que se cuecen los alimentos provocan la destrucción de casi todos los microorganismos. 

Hay que tener en cuenta:

  • Hacer comidas de poco volumen y espaciadas (6 al día). 
  • Masticar y comer poco a poco, ensalivando correctamente los alimentos para facilitar la digestión. 
  • Descansar entre 20 y 30 minutos después de cada comida en el sofá o la cama con la cabecera levantada.


Alimentos aconsejados:

  • Arroz blanco hervido, tostadas de arroz, fideos o macarrones de arroz y papillas de arroz. 
  • Pan dextrín (pan sometido a un proceso de torrefacción muy lento, a temperatura y tiempo controlado, que fragmenta el almidón en dextrinas, maltosas y otros disacáridos y hace que el pan sea mucho más fácil de digerir) o tostado y pastas alimentarias como macarrones o espaguetis, entre otros. 
  • Patata y boniato hervidos o al horno. 
  • Leches vegetales como la bebida de avena o de soja y postre de soja enriquecidos con calcio.
  • Leche desnatada sin lactosa. 
  • Cremas suaves con una base de patata y zanahoria, a las que se añade una pequeña cantidad de calabacín limpiado y pelado. Cuando se compruebe que se tolera se puede alternar con calabaza. 
  • Judía verde hervida (mejor si es judía fina sin semillas ni hilillos) con patata. 
  • Berenjena a la brasa y sin semillas. Una de las mejores maneras de comerla es hacer patata hervida o a la brasa, cortarla a rodajas, poner un poco de berenjena sobre cada rodaja y aderezarlo con unas gotas de aceite. 
  • Pescados blancos, especialmente bacalao (de fácil digestión), rape y merluza. 
  • El surimi (palitos de cangrejo) es un alimento que se tolera muy bien, ya que está elaborado a partir de pescado blanco hervido. Se puede utilizar como alternativa a un segundo plato o como decoración de primeros platos para hacer la dieta más variada. 
  • Sepia, calamar o pulpitos cocinados en la olla exprés con verduras suaves como calabacín, zanahoria y puerro. 
  • Colas de gambas hervidas. 
  • Huevo hervido (poner el huevo en agua fría y sacarlo cuando haga 8 minutos que hierve) –mejor si es un huevo omega 3 (los ácidos grasos omega 3 tienen un efecto antiinflamatorio en el organismo)– o en forma de tortilla francesa con muy poco aceite o con verduras suaves como tortilla de calabacín (pelado y hervido o cocinado en papillote) y patata. Para que la tortilla sea de fácil digestión se aconseja hervir las verduras con la patata y, cuando estén cocidas, añadirlas al huevo batido. Entonces se tira todo junto en la sartén con poco aceite. 
  • Carne magra como, por ejemplo, conejo, pollo o pavo (sin piel). 
  • Filete de cerdo, si es posible ibérico. Para cocinarlo se aconseja preparar una base de verduras suaves, como, por ejemplo, zanahoria, judía verde y calabacín (se puede añadir patata), y cocinarlo en la olla exprés o en papillote. Si se tolera bien, se puede intentar hacerlo con el filete de ternera. 
  • Jamón ibérico (quitando la grasa visible) y jamón de pavo. 
  • Plátano maduro (sin corazón y sin hilillos). 
  • Manzana rallada o cocida o al horno, o pera hervida. 
  • Membrillo. 
  • Licuados a base de zanahoria y manzana o pera. Son recomendables porque no contienen fibra, pero se debe valorar la tolerancia de cada persona. 
  • 2-3 cucharadas soperas (20-30 ml) de aceite de oliva virgen de baja graduación (inferior a 1º; los más indicados son los < 0,4º)) para cocinar y aderezar. 
  • Alimentos cocinados al vapor, hervidos, en papillote, con microondas o al horno a temperatura mediana (180 ºC).


Cuando el número de deposiciones disminuya, hay que continuar con las pautas dietéticas para la fase de brote leve.

En general, tomar como guía un ejemplo de menú específico en el brote moderado puede ayudar a organizar la dieta.

 

3. La alimentación en el brote leve

 

 Indicaciones
  • El brote de la enfermedad se presenta de forma leve. 
  • Después de un brote moderado.


Características

Hiperproteica. Las personas en situación de brote necesitan un aporte elevado de proteínas para ayudar a recuperar y cicatrizar la mucosa del intestino. Por este motivo, hay que incluir, como mínimo en las 3 comidas principales, alimentos proteicos como, por ejemplo, pescado blanco, carnes magras, yogures y huevos.

Hipercalórica. Para ayudar a recuperar o mantener el estado nutricional, se necesita un gran aporte de calorías. Por esta razón se harán un mínimo de 3 comidas principales, más 1 ingesta a media mañana, otra a media tarde y añadir una colación por la noche, si fuera necesario. Las 5-6 comidas diarias asegurarán el aporte de calorías necesario.

Hipolipídica. El aceite de oliva y los alimentos grasos tienen un efecto lubricante sobre el intestino que facilita las deposiciones. Por consiguiente, se aconseja seguir con 2-3 cucharadas soperas al día de aceite de oliva, como medida para no aumentar el número de deposiciones y al mismo tiempo asegurar el aporte de vitamina E (tiene efecto antioxidante y potencia el sistema defensivo del organismo) y ácidos grasos esenciales (grasas que deben ser aportadas con alimentos como el pescado azul, las nueces y el aceite de oliva). La dieta no debe incluir otros alimentos ricos en grasa saturada como los embutidos o carnes grasas, que facilitarían la inflamación del organismo y, por lo tanto, también del tubo digestivo.

De bajo contenido en fibra. Cuando las deposiciones sean menos abundantes se deberán seguir tomando alimentos ricos en fibra soluble, como la zanahoria, para ayudar a retrasar el ritmo deposicional, y probar la tolerancia a otros verduras suaves (endibias, escarola o alfalfa). A pesar de contener fibra no irritan el intestino y no son flatulentas.

Hidratante. Las deposiciones diarreicas provocan una gran pérdida de agua que hay que reponer con la ingesta de bebidas como: agua, caldos vegetales, infusiones astringentes como el té y suero oral.

De fácil digestión. Las EII provocan alteraciones del tubo digestivo y se debe procurar estimularlo el mínimo posible. Por lo tanto, habrá que evitar los alimentos de difícil digestión, como las carnes grasas, los fritos y los rebozados.

Antiinflamatoria. Las EII se caracterizan por la inflamación del tubo digestivo. Por consiguiente, hay que comer menos alimentos ricos en grasas saturadas (carnes grasas, bollería, embutidos, lácteos enteros o mantequilla) ácidos grasos trans (bollería, platos preparados, pastelería, galletas y precocinados, entre otros) y ácido araquidónico (lácteos enteros, carnes grasas o embutidos) con efecto proinflamatorio sobre el organismo.

Específica para la recuperación del intestino. En las EII que provocan una alteración del tubo digestivo, habrá que potenciar los alimentos ricos en betacarotenos (zanahoria, calabaza y calabacín, entre otros) zinc (marisco, pescado y carne), flavonoides (frutas, verduras, te y soja) y probióticos (yogur) para ayudar a recuperar el buen estado del intestino.

Cocinada extremando las medidas higiénicas. Las EII provocan un bajón importante del sistema defensivo del cuerpo. Por este motivo, hay que tener un especial cuidado en la higiene cuando cocinemos, ya que el organismo no estaría preparado para afrontar una posible intoxicación fruto de una incorrecta manipulación de los alimentos. Habrá que seguir una serie de normas para evitarlo: 

Consejos de salud: Alimentación saludable - manipulación de los alimentos


La olla exprés es un sistema de cocción muy indicado en estos casos, ya que la temperatura y la presión a que se cuecen los alimentos provocan la destrucción de casi todos los microorganismos. 

Hay que tener en cuenta:

  • Hacer comidas de poco volumen y espaciadas (6 al día). 
  • Masticar mucho y comer poco a poco, ensalivando correctamente los alimentos para facilitar la digestión. 
  • Descansar entre 20 y 30 minutos después de cada comida en el sofá o la cama con la cabecera levantada.


Alimentos aconsejados:

  • Arroz blanco hervido, tostadas de arroz, fideos o macarrones de arroz y papillas de arroz. 
  • Pan dextrín (pan sometido a un proceso de torrefacción muy lento, a temperatura y tiempo controlado, que fragmenta el almidón en dextrinas, maltosas y otros disacáridos y hace que el pan sea mucho más fácil de digerir) o tostado, y pastas alimentarias como, por ejemplo, macarrones o espaguetis. 
  • Patata y boniato hervidos o al horno. 
  • Leches vegetales como la bebida de avena o de soja y postre de soja enriquecidos con calcio. 
  • Lácteos (no leche), como los yogures desnatados, la cuajada, los quesitos bajos en grasa o el queso tierno bajo en grasa. 
  • Cremas suaves con una base de patata y zanahoria, a las que se añadirá una pequeña cantidad de calabacín limpiado y pelado. Si se toleran bien, se podrán alternar con calabaza. 
  • Judía verde hervida (mejor judía fina sin semillas ni hilillos) con patata. 
  • Berenjena a la brasa y sin semillas. Una de las mejores maneras de comerla es hacer patata hervida o a la brasa, cortarla a rodajas, poner un poco de berenjena sobre cada rodaja y aderezarlo con unas gotas de aceite. 
  • Verduras crudas como la zanahoria rallada natural, la endibia o la escarola y germinados como la alfalfa. 
  • Pescados blancos, especialmente el bacalao (de fácil digestión), el rape o la merluza. 
  • El surimi (palitos de cangrejo) es un alimento que se tolera muy bien, ya que está elaborado a partir de pescado blanco hervido. Se puede utilizar como alternativa a un segundo plato o como decoración de primeros platos para hacer la dieta más variada. 
  • Sepia, calamar o pulpitos cocinados en la olla exprés con verduras suaves como calabacín, zanahoria y puerro. 
  • Colas de gambas hervidas. 
  • Huevo hervido (poner el huevo en agua fría y sacarlo cuando haga 8 minutos que hierve) –mejor si es un huevo omega 3 (los ácidos grasos omega 3 tienen un efecto antiinflamatorio en el organismo)– o en forma de tortilla francesa con muy poco aceite o con verduras suaves como tortilla de calabacín (pelado y hervido o cocinado en papillote) y patata. Para que la tortilla sea de fácil digestión se aconseja hervir las verduras con la patata y, cuando estén cocidas, añadirlas al huevo batido. Entonces se tira todo junto en la sartén con poco aceite. 
  • Carne magra como, por ejemplo, conejo, pollo o pavo (sin piel). 
  • Filete de cerdo, si es posible ibérico. Para cocinarlo se aconseja preparar una base de verduras suaves, como, por ejemplo, zanahoria, judía verde o calabacín (se puede añadir patata), y cocinarlo en la olla exprés o en papillote. Si se tolera bien, se puede probar con el filete de ternera. 
  • Jamón ibérico (retirar la grasa visible) y jamón de pavo. 
  • Plátano maduro (sin corazón y sin hilillos). 
  • Manzana o pera cruda. 
  • Membrillo. 
  • Licuados a base de zanahoria y manzana o pera. Son recomendables porque no contienen fibra, pero se debe valorar la tolerancia de cada persona. 
  • 2-3 cucharadas soperas (20-30 ml) de aceite de oliva virgen de baja graduación para cocinar y aderezar. 
  • Alimentos cocinados al vapor, hervidos, en papillote, con microondas y al horno a temperatura mediana (180 ºC).


Si los alimentos que se van introduciendo en la dieta se toleran bien y no reactivan la enfermedad, se puede continuar con las pautas dietéticas en fase de remisión.

En general tomar como guía un ejemplo de menú específico en el brote leve puede ayudar a organizar la dieta.

 

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La alimentación en la fase de remisión de la enfermedad
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Se habla de fase de remisión cuando no hay actividad de la enfermedad. 

Después de la fase activa de la enfermedad, en que se han seguido las pautas dietéticas en función del tipo de brote, llega el momento de diversificar la dieta manteniendo las pautas anteriores pero introduciendo nuevos alimentos. 


El objetivo de esta dieta es acabar de conseguir un correcto estado nutricional, aumentar el contenido en nutrientes, lo que hasta ahora no era posible en las cantidades necesarias a través de la alimentación, e intentar mantener el buen estado del intestino el máximo tiempo posible. 

 

Indicaciones

La dieta en fase de remisión está indicada después de haber superado la fase activa de la enfermedad. 

 
Características de la dieta

La dieta que deben seguir las personas en fase de remisión tiene que ser saludable y equilibrada, pero habrá que observar si toleran bien los alimentos de los apartados Alimentos que hay que evitar o consumir de manera controlada, y, por el contrario, aumentar el consumo de los alimentos beneficiosos para el buen estado del intestino, que se encuentran en el apartado Alimentos que se deben consumir más.

 

 1. Alimentos que hay que evitar o consumir de manera controlada porque irritan el intestino 
    • Las espinacas, las naranjas y alimentos grasos como los embutidos hacen segregar bilis, que es muy irritante para el intestino. 
    • El alcohol, el café (incluido el descafeinado) y los picantes. 
    • Alimentos cocinados a altas temperaturas. Por ejemplo, en planchas o hornos. Los alimentos quemados o demasiado tostados pueden ser irritantes para el intestino. 
    • Alimentos como los embutidos, las carnes grasas y la mantequilla tienen un efecto proinflamatorio a causa de sus grasas saturadas. 
    • Alimentos flatulentos como las coles, las alcachofas, los cereales integrales o las bebidas con gas pueden provocar un exceso de gases intestinales y dar molestias. 
    • Alimentos con edulcorantes como el sorbitol –por ejemplo bebidas, caramelos y chicles– pueden provocar diarreas si se consumen en altas dosis. 
    • Alimentos con lactosa, como la leche. En algunos casos, si el tubo digestivo ha quedado dañado por la enfermedad, la lactosa puede provocar diarreas y gases porque el intestino no es capaz de digerirla.
 

 2. Alimentos que se deben consumir más
    • Alimentos ricos en proteínas de fácil digestión como el pescado blanco (bacalao, merluza o lenguado) y las carnes blancas (conejo, pavo y pollo).
    • Alimentos ricos en betacarotenos como la zanahoria, la papaya o el mango, que son protectores del tubo digestivo.
    • Alimentos que aumentan las defensas del cuerpo, como el aceite de oliva, el germen de trigo y el aguacate, ricos en vitamina E; las fresas y el pimiento crudo, ricosen vitamina C; la calabaza y el calabacín, con un alto contenido de betacarotenos; el ajo, la cebolla y las setas, ricos en selenio, y los huevos y el marisco, ricos en cinc.
    • El aceite de oliva virgen de baja graduación, tanto para cocinar como para aderezar, por sus propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y antioxidantes.
    • Alimentos con efecto antiinflamatorio como el pescado azul o las nueces, ricas en omega 3.
    • Alimentos que ayudan a mantener el intestino en buen estado, como los yogures y el postre de soja enriquecido con bacterias lácticas.
    • Alimentos ricos en flavonoides como la quercetina (antioxidante), como la cebolla, la manzana, el brécol, la uva y la col lombarda. Su efecto antioxidante y antiinflamatorio parece que puede ayudar en la recuperación del tejido del colon dañado.
 

    
Ligeramente hiperproteica e hipercalórica.

De este modo se consigue un buen estado nutricional y se evitan carencias. Se deberán hacer 3 comidas principales, que incluyan alimentos ricos en proteínas como la carne, el pescado o los huevos. Y dos ingestas más, una a media mañana y otra a media tarde, para asegurar la dosis de calorías y nutrientes que el organismo necesita. 


Antiinflamatoria.

Las EII se caracterizan por la inflamación del tubo digestivo. Por consiguiente, hay que comer menos alimentos ricos en grasas saturadas (carnes grasas, bollería, embutidos, lácteos enteros o mantequilla) ácidos grasos trans (bollería, platos preparados, pastelería, galletas y precocinados, entre otros) y ácido araquidónico (lácteos enteros, carnes grasas o embutidos) con efecto proinflamatorio sobre el organismo y aumentar el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como el pescado azul, las nueces y las verduras de color verde intenso.  


Específica para la recuperación del intestino.

En las EII que provocan una alteración del tubo digestivo, habrá que potenciar los alimentos ricos en betacarotenos (zanahoria, calabaza y calabacín, entre otros), zinc (marisco, pescado y carne), flavonoides (frutas, verduras, te y soja) y probióticos (yogur) para ayudar a recuperar el buen estado del intestino. 

En general tomar como guía un ejemplo de menú específico en la fase de remisión puede ayudar a organizar la dieta. 

 

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Alimentación, EII y las etapas del ciclo vital
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1. Infancia, 2. Adolescencia, 3. Adultez, 4. Vejez

 

1. Alimentación y EII en la infancia (de 3 a 12 años)

Durante esta etapa de la infancia la dieta indicada dependerá del grado de actividad de la enfermedad: fase activa o fase de remisión. Se prestará especial atención en asegurar el aporte adecuado de los nutrientes más necesarios en esta etapa del ciclo vital como por ejemplo: 

  • Calcio: bebida de soja enriquecida con calcio, yogur, queso y calamares. 
  • Hierro: carnes, pescado azul, huevos, perejil, berberechos y lentejas. 
  • Yodo: sal yodada, algas marinas, pescado y marisco. 
  • Magnesio: cacao, frutos secos y verduras de hoja verde. 
  • Cinc: marisco, pescados, cereales, carnes y legumbres. 
  • Vitamina A: pescado azul y quesos. 
  • Vitamina B1: carne de cerdo, cereales integrales y legumbres. 
  • Vitamina C: fresas, pimiento crudo y mandarinas. 
  • Vitamina D: pescado azul y quesos. 
  • Ácido fólico: levadura de cerveza, verduras de hoja verde y legumbres.

 
Durante la infancia las necesidades de calcio aumentan y pueden surgir dudas sobre si se deben consumir lácteos. Según la fase y el brote de la enfermedad se aconsejan bebidas vegetales enriquecidas con calcio o lácteos.

Alimentos ricos en calcio aconsejados en las diferentes fases: 

Fase activa 

  • Brote agudo. Bebida de arroz enriquecida con calcio y postre de arroz enriquecido con calcio. 
  • Brote moderado. Bebida de soja enriquecida con calcio y postre de soja enriquecido con calcio. 
  • Brote leve. Cuajada, yogur con bífidus desnatado, quesito bajo en grasa y mozzarella fresca.


Fase de remisión

En la fase de remisión se puede intentar introducir la leche, siempre según la tolerancia personal, empezando con leches bajas en lactosa mezcladas primero con bebida de arroz y después con soja. Paulatinamente se reducirá el contenido de bebida de soja y se aumentará el de leche baja en lactosa. Una vez la leche sea bien tolerada, se repetirá el proceso anterior pero con leche de vaca con ácidos grasos omega 3 añadidos. Esta leche será beneficiosa por su contenido en ácidos grasos omega 3 (ácidos grasos esenciales con efecto antiinflamatorio). 

Consejos de salud: Infancia
Consejos de salud: Alimentación en la infancia y en la adolescencia

 

2. Alimentación y EII en la adolescencia

Durante la adolescencia la dieta indicada dependerá del grado de actividad de la enfermedad: fase activafase de remisión. Se prestará especial atención en asegurar el aporte adecuado de los nutrientes más importantes en esta etapa del ciclo vital como por ejemplo: 

  • Calcio: bebida de soja enriquecida con calcio, yogur, queso y calamares. 
  • Hierro: carnes, pescado azul, huevos, perejil, berberechos y lentejas. 
  • Yodo: sal yodada, algas marinas, pescado y marisco. 
  • Magnesio: cacao, frutos secos y verduras de hoja verde. 
  • Vitamina A: pescado azul y quesos. 
  • Vitamina D: pescado azul y quesos. 
  • Vitaminas del grupo B: cereales integrales y levadura de cerveza. 
  • Vitamina C: fresas, pimiento crudo y mandarinas.

    
Durante la adolescencia las necesidades de calcio aumentan y pueden surgir dudas sobre si se deben consumir lácteos. Según la fase y el brote de la enfermedad se aconsejan bebidas vegetales enriquecidas con calcio o lácteos.

Alimentos ricos en calcio aconsejados en las diferentes fases o brotes: 

Fase activa 

  • Brote agudo. Bebida de arroz enriquecida con calcio y postre de arroz enriquecido con calcio y leche desnatada sin lactosa. 
  • Brote moderado. Bebida de avena o de soja enriquecida con calcio y postre de soja enriquecido con calcio y leche desnatada sin lactosa. 
  • Brote leve. Cuajada, yogur desnatado y quesito bajo en grasa.


Fase de remisión

En fase de remisión se puede intentar introducir la leche, siempre según la tolerancia personal, empezando con leches bajas en lactosa mezcladas primero con bebida de arroz y después con soja. Paulatinamente se reducirá el contenido de bebida de soja y se aumentará el de leche baja en lactosa. Una vez la leche sea bien tolerada, se repetirá el proceso anterior pero con leche de vaca con ácidos grasos omega 3 añadidos. Esta leche será beneficiosa por su contenido en ácidos grasos omega 3 (ácidos grasos esenciales con efecto antiinflamatorio). 

Consejos de salud: Adolescencia
Consejos de salud: Alimentación en la infancia y en la adolescencia


3. Alimentación y EII en la adultez

Durante la adultez la dieta indicada dependerá del grado de actividad de la enfermedad.

 
Consejos de salud: Adultez 

 

4. Alimentación y EII en la vejez

Durante la vejez la dieta indicada dependerá del grado de actividad de la enfermedad: fase activa o fase de remisión. Se prestará especial atención en asegurar el aporte adecuado de los nutrientes más importantes en esta etapa del ciclo vital como por ejemplo: 

  • Proteínas: carne, pescado, huevos, marisco, lácteos, legumbres, bebida y postre de soja. 
  • Grasas monoinsaturadas: aceite de oliva, aguacate y frutos secos. 
  • Calcio: bebida de soja, de avena y de arroz enriquecida con calcio, leche semidesnatada o desnatada sin lactosa, yogur, queso y calamares. 
  • Magnesio: cacao, frutos secos y verduras de hoja verde. 
  • Cinc: marisco, pescados, cereales, carnes y legumbres. 
  • Vitaminas antioxidantes como: 
    • Vitamina A: pescado azul y quesos. 
    • Provitamina A o betacarotenos: polen, zanahoria, mango, papaya, albaricoques y perejil. 
    • Vitamina C: fresas, pimiento crudo y mandarinas. 
    • Vitamina E: aceite de oliva, germen de trigo y aguacate. 
  • Vitamina D: pescado azul y quesos. 
  • Ácido fólico: levadura de cerveza, verduras de hoja verde y legumbres. 
  • Vitamina B6: carne, pescado, huevos y cereales. 
  • Vitamina B12: carne, pescado, huevos y lácteos.

 
Durante la vejez las necesidades de calcio aumentan y pueden surgir dudas sobre si se deben consumir lácteos. Según la fase y el brote de la enfermedad se aconsejan bebidas vegetales enriquecidas con calcio y lácteos sin lactosa.

Alimentos ricos en calcio aconsejados en las diferentes fases: 

Fase activa 

  • Brote agudo. Bebida de arroz enriquecida con calcio y postre de arroz enriquecido con calcio y leche desnatada sin lactosa. 
  • Brote moderado. Bebida de avena o de soja enriquecida con calcio y postre de soja enriquecido con calcio y leche desnatada sin lactosa. 
  • Brote leve. Cuajada, yogur desnatado, quesito bajo en grasa y queso tierno bajo en grasa.

 
Fase de remisión

En fase de remisión se puede intentar introducir la leche, siempre según la tolerancia personal, empezando con leches bajas en lactosa mezcladas primero con bebida de arroz y después con soja. Paulatinamente se reducirá el contenido de bebida de soja y se aumentará el de leche baja en lactosa. Una vez la leche sea bien tolerada se hará el mismo proceso anterior pero con leche de vaca con ácidos grasos omega 3 añadidos. Esta leche será beneficiosa por su contenido en ácidos grasos omega 3 (ácidos grasos esenciales con efecto antiinflamatorio). 

Consejos de salud: Vejez 

 

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Alimentación, EII y otras situaciones de vida
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La dieta se debe adaptar a cada persona y se tendrá que vigilar especialmente en la etapa de crecimiento y embarazo, ya que son etapas de la vida en que la malnutrición podría tener efectos muy negativos.

  1. Embarazo 
  2. Viajar

 

1. Embarazo

Durante el embarazo la dieta indicada dependerá del grado de actividad de la enfermedad: fase activa o fase de remisión. Se prestará especial atención en garantizar el aporte adecuado de los nutrientes más importantes en el embarazo como por ejemplo: 

  • Calcio: yogur, queso, bebida de soja enriquecida, calamares y aceitunas. 
  • Hierro: carnes, pescado azul, huevos, perejil, berberechos y lentejas. 
  • Yodo: sal yodada, algas marinas, pescado y marisco. 
  • Magnesio: cacao, frutos secos y verduras de hoja verde. 
  • Cinc: marisco, pescados, cereales, carnes y legumbres. 
  • Vitamina A: pescado azul y queso. 
  • Ácido fólico: levadura de cerveza, verduras de hoja verde y legumbres. 
  • Vitamina B6: carne, pescado, huevos y cereales.
  • Vitamina E: aceite de oliva, germen de trigo y aguacate.


Durante el embarazo las necesidades de calcio aumentan y pueden surgir dudas sobre si se deben consumir lácteos. Según la fase y el brote de la enfermedad se aconsejan bebidas vegetales enriquecidas con calcio o lácteos.

Alimentos ricos en calcio aconsejados en las diferentes fases 

Fase activa

  • Brote agudo. Bebida de arroz enriquecida con calcio y postre de arroz enriquecido con calcio y leche desnatada sin lactosa. 
  • Brote moderado. Bebida de avena o soja enriquecida con calcio y postre de soja enriquecido con calcio y leche desnatada sin lactosa. 
  • Brote leve. Cuajada, yogur desnatado, quesito bajo en grasa y queso tierno bajo en grasa.


Fase de remisión

En la fase de remisión se puede intentar introducir la leche, siempre según la tolerancia personal, empezando con leches bajas en lactosa mezcladas primero con bebida de arroz y después con soja. Paulatinamente se reducirá el contenido de bebida de soja y se aumentará el de leche baja en lactosa. Una vez la leche sea bien tolerada se repetirá el proceso anterior pero con leche de vaca con ácidos grasos omega 3 añadidos. Esta leche será beneficiosa por su contenido en ácidos grasos omega 3 (ácidos grasos esenciales con efecto antiinflamatorio). 

Consejos de salud: Embarazo 
Consejos de salud: Alimentación y embarazo

 

2. Viajar

Hay situaciones en la vida, como por ejemplo salir de viaje, en que hay que tomar ciertas medidas para no descuidar la dieta y evitar posibles intoxicaciones alimentarias.

Si es un viaje programado que incluye las comidas en los hoteles, se aconseja ponerse en contacto con el hotel donde se va y pedir el menú que sirven. Si no se adecua a las pautas indicadas según la fase de la enfermedad, se solicitarán, siempre que sea posible, otros menús adaptados. Por otro lado, siempre es conveniente llevar alimentos, como las galletas de arroz o las bebidas de soja, que en determinadas zonas geográficas son difíciles de encontrar.

Es muy importante evitar las intoxicaciones alimentarias cuando se está de viaje, especialmente en zonas tropicales. Por este motivo hay que seguir una serie de medidas:

  • Tomar agua embotellada. 
  • Tomar las bebidas sin hielo. 
  • Limpiar las frutas con agua embotellada y pelarlas. 
  • Evitar platos preparados con salsa mayonesa. 
  • Evitar alimentos no cocinados o poco cocinados como los carpaccios o los mejillones al vapor.

 
Consejos de salud: Viajar

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Alimentación, EII y otros problemas de salud
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Las enfermedades inflamatorias intestinales pueden desencadenar ciertas complicaciones, como fisuras anales, y generar ciertas consecuencias, como tener que llevar una colostomía o una ileostomía (habitualmente de forma temporal). Además, pueden manifestarse fuera del tracto gastrointestinal, y dar lugar a las llamadas manifestaciones extraintestinales. En cualquiera de estas situaciones es aconsejable seguir una dieta específica. 

1. Pautas dietéticas en las manifestaciones extraintestinales, 2. Pautas dietéticas ante las fisuras anales, 3. Pautas dietéticas en la colostomía y la ileostomía, 4. Pautas dietéticas en las enfermedades intercurrentes

 

1. Pautas dietéticas en las manifestaciones extraintestinales

 
1.1 Eritema nodoso y piodermia gangrenosa

La dieta indicada tendrá que ser:

  • Antiinflamatoria. El eritema nodoso se caracteriza por la inflamación de la piel en forma de nódulo. Por consiguiente, hay que comer menos alimentos ricos en grasas saturadas (carnes grasas, bollería, embutidos, lácteos enteros o mantequilla) y ácido araquidónico (lácteos enteros, carnes grasas o embutidos) que tienen un efecto proinflamatorio sobre el organismo. 
  • Protectora y regeneradora de la piel. Se deben seguir las siguientes pautas: 
    • Asegurar un aporte correcto de proteínas incluyendo, como mínimo en las 3 comidas principales, alimentos proteicos como, por ejemplo, el pescado blanco, las carnes magras y el huevo, para permitir la regeneración celular. 
    • Aumentar el consumo de alimentos ricos en provitamina A, como el polen, la zanahoria, el mango, la papaya y los albaricoques, ya que protege la piel y las mucosas. 
    • Potenciar el consumo de alimentos ricos en vitamina C, como las fresas, el pimiento crudo y las mandarinas, ya que es esencial para la síntesis del colágeno. 
    • Incluir en la dieta alimentos ricos en vitamina E, como el aceite de oliva, el germen de trigo y el aguacate, con efecto antioxidante. 
    • Aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina B2 o riboflavina, como el yogur, el queso, la carne y los huevos, imprescindible para el buen mantenimiento de la piel. 
    • Potenciar el consumo de alimentos ricos en vitamina B8 o biotina, como el yogur, el queso, los cereales integrales y las legumbres, ya que un déficit de esta vitamina puede ocasionar problemas en la piel. 
    • Incluir en la dieta alimentos ricos en cinc como el marisco, el pescado, los cereales, la carne y las legumbres, ya que este mineral forma parte de la piel, las uñas y el pelo.  
1.2 Estomatitis aftosa

Las pautas dietéticas generales son: 

  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en provitamina A, como el polen, la zanahoria, el mango, la papaya y los albaricoques, ya que es protectora de la piel y las mucosas. 
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina B2 o riboflavina, como el yogur, el queso, la carne y los huevos, imprescindible para el buen mantenimiento de la piel.

 

1.3 Artropatía periférica, sacroiliitis y espondilitis anquilosante

La dieta indicada tendrá que ser: 

  • Antiinflamatoria. Las MII se caracterizan por la inflamación del tubo digestivo. Por consiguiente, hay que comer menos alimentos ricos en grasas saturadas (carnes grasas, bollería, embutidos, lácteos enteros o mantequilla) ácidos grasos trans (bollería, platos preparados, pastelería, galletas y precocinados, entre otros) y ácido araquidónico (lácteos enteros, carnes grasas o embutidos) con efecto proinflamatorio sobre el organismo. 
  • Protectora de las articulaciones. Se deben seguir las siguientes pautas: 
    • Asegurar un aporte correcto de proteínas incluyendo, como mínimo en las 3 comidas principales, alimentos proteicos como el pescado blanco, las carnes magras o el huevo, para permitir la regeneración celular. 
    • Seguir una dieta de bajo contenido en ácido úrico, ya que un exceso de ácido úrico en la sangre se puede acumular en las articulaciones y provocar dolor. Por consiguiente, habrá que consumir con mucha moderación vísceras, caldos y concentrados de carne, ternera, cordero, marisco y levadura de cerveza. 
    • Potenciar el consumo de alimentos ricos en vitamina C, como las fresas, el pimiento crudo y las mandarinas, ya que es esencial para la síntesis de colágeno. 
    • Potenciar el consumo de alimentos ricos en vitamina D, como el queso y el pescado azul, necesaria para la calcificación de los huesos.

 

1.4 Colangitis esclerosante primaria 

La colangitis esclerosante primaria es la inflamación de los conductos biliares del hígado. Por consiguiente, habrá que evitar las naranjas, las espinacas y los alimentos grasos, que provocan la segregación de bilis.

Es muy importante que las personas con EII que sean diabéticas sigan una alimentación muy correcta que asegure un buen control de las dos enfermedades. Es imprescindible hacer conocer al equipo de salud esta situación para llevar un buen control nutricional.

 

2. Pautas dietéticas ante las fisuras anales

  • Evitar alimentos de consistencia dura y pequeño volumen como frutos secos o semillas de sésamo o lino, que, si no son bien masticados, pueden ser expulsados con las heces tal cual, sin haber sufrido ningún proceso de digestión, y provocar dolor en el momento de evacuar. 
  • Aumentar el consumo de alimentos basificantes (ver tabla) y reducir el de alimentos acidificantes (ver tabla) para conseguir heces no irritantes.   

     ÁcidosBásicos 

    Carnes
    Pescado y marisco (menos ácidos que la carne)   
    Quesos curados
    Embutidos y patés
    Cereales y derivados
    Huevos
    Cacao y chocolate
    Avellanas y nueces
    Cacahuetes
    Alcohol

    Verduras
    Legumbres
    Patatas
    Frutas
    Algas
    Aceitunas
    Almendras
    Miel
    Frutos secos dulces   
    Caldos vegetales  
    Infusiones
    Licuados

     Neutros

     Grasas y aceites
    Lácteos

  • Evitar el estreñimiento con las siguientes medidas: 
    • Favorecer el consumo d’aigua a través d’infusions, brous, liquats, etc.
    • Aumentar el consumo de fibra (valorarlo en función de la fase de la enfermedad) a través de alimentos como, por ejemplo, frutas, verduras y legumbres. 
    • Tomar yogures o postre de soja con bífidus, ya que ayudan a hidratar las heces y, por lo tanto, facilitan su expulsión. 
    • Incluir semillas de lino (consultar con el equipo de salud) trituradas dentro del yogur, ya que estas semillas contienen una mezcla de fibra soluble y insoluble que ayuda a regular el ritmo deposicional. 
    • Tomar un mínimo de 3 cucharadas soperas al día de aceite de oliva, ya que tiene un efecto lubricante y, por lo tanto, ayuda a expulsar las heces.

 

3. Pautas dietéticas en la colostomía y la ileostomía

Para resolver algunas de las complicaciones más graves –i poco frecuentes– de la enfermedad inflamatoria intestinal, puede ser necesario un tratamiento quirúrgico. En algunos casos hay que construir una ostomía, que consiste en abocar directamente el intestino al exterior a través de una obertura (estoma) que se practica en la pared abdominal y a través de la cual se defeca. En función de qué parte del intestino se exterioriza, la ostomía recibe el nombre de ileostomía (intestino delgado) o colostomía (intestino grueso).

En ambas situaciones hay que seguir unas pautas dietéticas

 

4. Pautas dietéticas en las enfermedades intercurrentes

Las personas con MII pueden tener otras enfermedades comunes como una gripe, un resfriado, etc. En estas situaciones se aconseja adaptar la dieta con las siguientes especificaciones para ayudar al organismo a recuperarse y reducir o mitigar los síntomas de estas enfermedades:

Dieta i inmunoestimulante. Ante una gripe, un resfriado, una infección, etc., nuestro organismo pone en marcha el sistema defensivo para hacer frente a los microorganismos responsables de estas situaciones. Por eso, será necesario aumentar el consumo de alimentos que tengan un efecto positivo sobre las defensas de nuestro organismo.

  • Alimentos ricos en: 
    • Betacarotenos: polen, zanahorias, mangos, papayas, albaricoques y perejil. 
    • Vitamina C: fresas, grosellas, pimientos crudos, papayas y mandarinas. 
    • Vitamina E: aceite de oliva, germen de trigo y aguacates. 
    • Zinc: marisco, pescado, cereales, carne y legumbres. 
    • Selenio: pescado, marisco, carne, legumbres, frutos secos y cereales. 
  • Probióticos: leches fermentadas con microorganismos vivos como los yogures. 
  • Ajo: se puede tomar por ejemplo en forma de sopas de ajo, añadir ajo picado a las cocciones, etc.

   
Dieta hidratante. En el caso de la fiebre, es importante mantener una correcta hidratación para evitar una posible deshidratación secundaria, y en la gripe o el resfriado la ingesta de líquido abundante ayuda a fluidificar las secreciones y por lo tanto las hace más fáciles de expulsar. Por eso se aconseja ingerir muchos líquidos en forma de agua, caldos vegetales, infusiones o licuados como el de zanahoria, pera y unas gotas de limón o zanahoria y fresa, entre otros, ya que la zanahoria es rica en betacarotenos (protectores de mucosas como la respiratoria) y el limón y las fresas en vitamina C (parece que puede ayudar a reducir el tiempo y la intensidad del resfriado).

En el caso concreto del resfriado y la gripe, durante la noche se puede tener media cebolla encima de la mesilla para evitar que la garganta se reseque y así reducir la tos.
 

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Confección de un menú
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  1. Menú indicado para un brote agudo 
  2. Menú indicado para un brote moderado 
  3. Menú indicado para un brote leve 
  4. Menú indicado para la fase de remisión

 

1. Menú indicado para un brote agudo
DESAYUNO Opción 1: Papillas de arroz con bebida de arroz enriquecida con calcio o leche desnatada sin lactosa  
Opción 2: Tostadas de arroz y bebida de arroz
MEDIA MAÑANA   - Membrillo
- Postre a base de bebida de arroz
ALMUERZO - Patata y zanahoria hervida
- Pollo (sin piel) en papillote con zanahoria
- Pera hervida
MEDIA TARDE - Bebida de arroz enriquecida con calcio y/o leche desnatada sin lactosa
- Membrillo
CENA - Sopa de arroz
- Bacalao hervido o en papillote con zanahoria  
- Manzana hervida
  

 

 
 
2. Menú indicado para un brote moderado
DESAYUNO - Licuado de zanahoria y manzana
- Postre de soja con bífidus añadidos
 
MEDIA MAÑANA  - Bebida de soja enriquecida con calcio o leche desnatada sin lactosa
- Pan dextrín o tostado con membrillo
 
ALMUERZO - Licuado de zanahoria y pera
- Arroz con bacalao y calabaza
- Postre de soja con bífidus añadidos
 
MEDIA TARDE - Bebida de soja enriquecida con calcio o leche desnatada sin lactosa
- Manzana rallada
 
CENA - Judía verde y patata hervida
- Tortilla francesa acompañada de zanahoria hervida  
- Batido de bebida de soja enriquecida en calcio con membrillo
  
  

 

 
 
3. Menú indicado para un brote leve
DESAYUNO  - Licuado de zanahoria y manzana
- Yogur bio desnatado 
 
MEDIA MAÑANA   - Pan tostado con quesito bajo en grasa y membrillo
ALMUERZO - Espaguetis con trocitos de calabaza, calabacín y gambitas
- Conejo en papillote con zanahoria
- Manzana
MEDIA TARDE - Pera
- Yogur bio desnatado
CENA - Capas de patatas al horno y berenjena gratinada cubiertas con queso tierno bajo en grasa  
- Rape en papillote
- Batido de bebida de soja enriquecido con calcio con manzana
  

 

4. Menú indicadopara la fase de remisión
DESAYUNO  - Licuado de zanahoria, papaya y mango
- Yogur desnatado  
MEDIA MAÑANA   - Bebida de soja enriquecida con calcio o leche desnatada sin lactosa
- Bocadillo de quesito, jamón de pavo y germinados
ALMUERZO - Licuado de zanahoria, endibia y 2 hojas de col
- Conejo guisado con patatas, puerro y judías verdes
- Cuajada
MEDIA TARDE - Yogur desnatado
- Plátano (sin el corazón ni hilillos)
CENA - Crema de calabaza y patata
- Pez espada en papillote acompañado de germinado de alfalfa 
- Albaricoques
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Última modificación: 02/12/14 12:55h