Sistema nervioso
Funciones del sistema

Autor/a
Avelina Tortosa i Moreno
Doctora en Medicina
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Generalidades
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El sistema nervioso proporciona, junto al sistema endocrino, la mayor parte de funciones de regulación del cuerpo. Estas actividades diversas pueden agruparse en tres funciones básicas: 

 

  1. Funciones sensoriales: Gran parte de las actividades del sistema nervioso se inician por la experiencia sensorial que llega de los receptores sensoriales. Las neuronas que transmiten la información sensorial al encéfalo o a la médula espinal se denominan neuronas sensoriales o aferentes. 
  2. Funciones integradoras: Consisten en la capacidad del SNC de procesar la información sensorial y la toma de decisiones para que tenga lugar una respuesta apropiada. En las funciones integradoras, participan las llamadas interneuronas. 
  3. Funciones motoras: Responden a las decisiones de la función integradora para controlar diversas actividades corporales, lo que se realiza por la regulación de la contracción de los músculos y de la secreción de glándulas exocrinas y endocrinas. Las neuronas encargadas de esta función son las neuronas motoras o eferentes y transmiten información del encéfalo y la médula espinal a las diversas estructuras corporales.
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Organización funcional
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Desde un punto de vista funcional, el sistema nervioso se divide en sistema nervioso somático, sistema nervioso autónomo y sistema nervioso entérico.

 

El sistema nervioso somático (SNS) consta de: 

  1. Neuronas sensitivas, las cuales transportan hacia el SNC información de receptores de los órganos de los sentidos (vista, oído, gusto y olfato). 
  2. Neuronas motoras, las cuales conducen impulsos desde el SNC hasta los músculos esqueléticos. El control de las respuestas motoras del SNC es voluntario.

 
El sistema nervioso autónomo (SNA) consta de: 

  1. Neuronas sensitivas, las cuales transportan hacia el SNC información de receptores situados en las vísceras (por ejemplo, el estómago, los pulmones, etc.). 
  2. Neuronas motoras, las cuales conducen impulsos desde el SNC. Su control es involuntario. La parte motora del SNA consta de dos divisiones: la división simpática y la división parasimpática.

 

Las neuronas del sistema nervioso entérico (SNE) se extienden a lo largo del tracto gastrointestinal (GI). Las neuronas sensitivas monitorizan los cambios químicos que se producen en el interior del tracto GI y el grado de estiramiento de su pared y las neuronas motoras controlan la contracción del músculo liso del tracto GI y las secreciones de sus órganos.

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Fisiología de las neuronas
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Las neuronas se comunican entre sí a través de potenciales de acción o impulsos nerviosos, los cuales, en la sinapsis (región de comunicación entre dos neuronas), precisan de una sustancia química llamada neurotransmisor. La producción de potenciales de acción depende de dos características básicas de la membrana plasmática: el potencial de membrana en reposo y los canales iónicos.

Fisiología de la sensibilidad
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El tacto

Las diferentes modalidades sensoriales pueden agruparse en dos categorías: los sentidos generales y los especiales. Los sentidos generales abarcan los sentidos somáticos y los viscerales. Los sentidos somáticos incluyen la sensibilidad superficial o exteroceptiva (tacto, dolor y temperatura superficial) y la sensibilidad profunda o propioceptiva (de músculos y articulaciones, y de los movimientos de la cabeza y las extremidades). Las sensaciones viscerales aportan información acerca del estado de los órganos internos. Los sentidos especiales abarcan el olfato, el gusto, la visión, la audición y el equilibrio.

 

Vías sensitivas somáticas

Los receptores sensoriales son estimulados y transmiten su información al SNC a través de una serie de neuronas conectadas entre sí, llamadas de primero, segundo y tercer orden. Una vez las fibras sensitivas llegan a la médula espinal, ascienden a la corteza cerebral por dos vías generales, la vía cordonal posterior y la vía espinotalámica, y llegan hasta el área de la corteza cerebral que corresponde.

Fisiología del movimiento
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La regulación de los movimientos corporales implica la participación de diversas regiones del encéfalo. Las áreas motoras de la corteza cerebral desempeñan una función importante en el inicio y en el control de los movimientos precisos. Los ganglios basales ayudan a establecer el tono muscular normal y a integrar los movimientos automáticos semivoluntarios, mientras que el cerebelo ayuda a la corteza y a los ganglios basales a lograr movimientos coordinados, además de facilitar el mantenimiento de la postura normal y el equilibrio. Hay dos tipos principales de vías motoras: 

 

  1. Vía motora directa (o vía piramidal o vía corticoespinal): Las fibras se originan en las neuronas motoras de la corteza motora primaria y sus axones transportan impulsos nerviosos para los movimientos voluntarios de los músculos esqueléticos. Bajan hacia el tronco cerebral y la parte anterior del bulbo el 90% de los axones o prolongaciones de las neuronas presentan decusación al lado contralateral. De esta forma, la corteza motora del hemisferio derecho controla los músculos de la mitad corporal izquierda, y viceversa. 
  2. Vías motoras indirectas o extrapiramidales: Abarcan la corteza motora, los ganglios basales, el sistema límbico, el tálamo, el cerebelo, la formación reticular y los núcleos del tronco encefálico.
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Fisiología de los reflejos
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Los reflejos son reacciones automáticas, previsibles y rápidas que se emiten en respuesta a los cambios en el medio. La trayectoria que recorren los impulsos nerviosos que producen un reflejo constituye un arco reflejo.

Ver imagen: Reflejo rotular 

 

Algunos reflejos importantes son: 

  1. Reflejo miotático o de estiramiento muscular: En el interior de los músculos, se encuentran los receptores que informan de los cambios de longitud del músculo. Si el músculo se estira, se estimulan los receptores y, gracias a la médula espinal, se envían impulsos para que se contraiga el músculo y cese la tensión. Este arco reflejo funciona continuamente, manteniendo un cierto grado de contracción muscular o tono muscular. 
  2. Reflejo de tensión: En el interior de los tendones musculares, se encuentran los receptores de tensión (órgano tendinoso de Golgi),  que detectan los aumentos o los descensos de la tensión del tendón debidos a un estiramiento pasivo o a una contracción del músculo. Si la tensión del tendón aumenta debido a la contracción muscular, se enviarán impulsos a la médula que inhibirán las neuronas motoras para que el músculo no se contraiga más. De este modo, el tendón y el músculo se protegen contra lesiones que pudiera ocasionar un exceso de tensión.
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Sentidos especiales
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1. La vista, 2. La audición y el equilibrio, 3. El gusto, 4. El olfato, 5. El tacto

 

1. La vista

El ojo humano está constituido por diversas estructuras situadas dentro y fuera de la cavidad orbitaria. La cavidad orbitaria u órbita es una cavidad ósea de forma piramidal, con el vértice en posición posterior, constituida por siete huesos del cráneo, que contiene en su interior el globo ocular y sus músculos, vasos y nervios.

Estructuras accesorias del ojo

Las estructuras accesorias del ojo son: los párpados, las pestañas, las cejas, la conjuntiva, los músculos extrínsecos del ojo y el aparato lagrimal.

Globo ocular

El globo ocular es el órgano de la visión. Está situado en la parte anterior de la órbita. Está constituido por la capa fibrosa, la capa vascular o úvea, y la capa sensorial o retina. 

  1. Capa fibrosa: Consta de dos regiones, la esclerótica (posterior) y la córnea (anterior). 
  2. Capa vascular o úvea: Es la capa intermedia vascular y pigmentada. Está formada por tres regiones diferentes: la coroides, el cuerpo ciliar y el iris. 
  3. Capa sensorial o retina: Está formada por los conos, receptores sobre todo de los colores y principales responsables de la capacidad de resolución de los objetos, y por los bastones, cuya principal función es la visión nocturna.

 
Detrás del iris está cristalino, una lente biconvexa transparente avascular, cuya función es la acomodación, que consiste a variar la capacidad de refracción de la luz con el objetivo de poder enfocar en la retina. El cristalino divide el globo ocular en dos cavidades: la cavidad posterior o vítrea, que contiene el humor vítreo, y la cavidad anterior, que está ocupada por el humor acuoso. 

Ver imagen: Globo ocular 

Fisiología de la visión

Para una visión correcta, es preciso que la imagen que se está mirando se refleje en la retina. La llegada de la luz a la retina estimula los fotorreceptores (conos y bastones), que generan impulsos. Estos impulsos nerviosos son transmitidos a través del nervio óptico hacia el quiasma óptico Desde el quiasma óptico, viajan por las fibras hacia el tálamo, y terminan en el córtex occipital, en el área visual primaria.

 

2. La audición y el equilibrio

El oído es el aparato de la audición y del equilibrio, y está constituido por un conjunto de órganos que tienen como finalidad la percepción de los sonidos y la contribución al mantenimiento del equilibrio cinético y estático. Anatómicamente se compone de tres partes: el oído externo, el oído medio y el oído interno.

El oído externo está constituido por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo (CAE). El pabellón auricular recoge los sonidos y los transmite hacia el conducto auditivo externo, que los dirige hasta el tímpano.

El oído medio (también denominado caja del tímpano) es una cavidad pequeña en el interior del temporal. Está separado del oído externo por el tímpano o membrana timpánica, y del oído interno, por la ventana oval. En su interior, unidos por ligamentos, están tres huesos, los huesecillos, conectados entre sí mediante articulaciones sinoviales.

Ver imagen: Oído

El oído interno (también denominado laberinto) está formado por unas cavidades óseas (laberinto óseo) que, en su interior, tienen unos sacos membranosos llenos de líquido (laberinto membranoso). El laberinto óseo está dividido en tres áreas que reciben nombres de acuerdo con su forma: caracol o cóclea (anterior), vestíbulo (medio) y canales semicirculares (posterior). El laberinto membranoso está situado dentro del laberinto óseo y, en general, sus conductos tienen la misma forma que el laberinto óseo. Entre el laberinto óseo y el membranoso hay un líquido llamado perilinfa. El interior del laberinto membranoso está también lleno de líquido, denominado en este caso endolinfa.

Fisiología de la audición

Cuando se produce un sonido, las ondas sonoras penetran en el conducto auditivo externo con la ayuda del pabellón auricular. En el extremo interno del conducto, chocan con la membrana timpánica y la hacen vibrar. Las ondas sonoras se transforman en vibraciones mecánicas que se transmiten a la cadena de huesecillos. Las vibraciones de la cadena de huesecillos provocan ondas en la perilinfa, las cuales hacen vibrar las membranas del caracol membranoso y mover los cilios de los receptores auditivos. Esto genera potenciales de acción que se transmiten a través de la rama coclear del VIII par craneal hasta los núcleos del tronco, después a los núcleos del tálamo y finalmente a la corteza auditiva.

Fisiología del equilibrio

Los órganos sensoriales implicados en el equilibrio se localizan en el vestíbulo (sáculo y utrículo, para el equilibrio estático o postural) y en los canales semicirculares (para los movimientos de la rotación de la cabeza). Los cambios de posición generan potenciales de acción en los receptores, los cuales se transmiten a través de la rama vestibular del VIII par craneal hasta el encéfalo.

 

3. El gusto

Los órganos sensoriales del gusto se encuentran, en su mayoría, en las papilas gustativas de la lengua. Los botones gustativos son receptores sensoriales que se estimulan por las sustancias químicas disueltas en la saliva. Funcionalmente, cada botón gustativo está especializado en sólo uno de los cuatro sabores primarios: amargo, dulce, salado, y ácido o agrio. Los impulsos nerviosos generados por la estimulación de los receptores sensitivos se transmiten a través del nervio facial (dos tercios anteriores de la lengua) y del nervio glosofaríngeo (tercio posterior de la lengua) al encéfalo.

 

4. El olfato

El órgano sensorial del olfato consta de neuronas receptoras olfatorias situadas en la parte superior de la mucosa nasal. Los receptores sensoriales del olfato se estimulan y transportan los impulsos nerviosos hasta las áreas especializadas del encéfalo.


5. El tacto

Las diferentes modalidades sensoriales pueden agruparse en dos categorías: los sentidos generales y los especiales. Los sentidos generales abarcan los sentidos somáticos y los viscerales. Los sentidos somáticos incluyen la sensibilidad superficial o exteroceptiva (tacto, dolor y temperatura superficial) y la sensibilidad profunda o propioceptiva (de músculos y articulaciones, y de los movimientos de la cabeza y las extremidades). Las sensaciones viscerales aportan información acerca del estado de los órganos internos. Los sentidos especiales abarcan el olfato, el gusto, la visión, la audición y el equilibrio.

Vías sensitivas somáticas

Los receptores sensoriales son estimulados y transmiten su información al SNC a través de una serie de neuronas conectadas entre sí, llamadas de primero, segundo y tercer orden. Una vez las fibras sensitivas llegan a la médula espinal, ascienden a la corteza cerebral por dos vías generales, la vía cordonal posterior y la vía espinotalámica, y llegan hasta el área de la corteza cerebral que corresponde.

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Última modificación: 07/04/15 11:53h